La falsa felicidad, los vicios
La falsa felicidad es aquella que nos promueven a través de la cultura familiar, el tipo de información que recibimos a través de la televisión, la música, el cine y las relaciones sociales que sostenemos a través de nuestras vidas van formando un patrón de creencia donde se crea la creencia de que la felicidad está en la riqueza, en fumar su buen cigarrillo o beberse una buena copa de alcohol.
Nos venden la idea de que la felicidad está en fumarse un cigarrillo después de beberse a un café, tomarse un par de copas de alcohol en una cafetería o ir a dar unas buenas vacaciones en un lugar emocionante.
Los vicios y la felicidad
Deber una copa de vino no está mal lo que realmente está mal son los excesos. Cuando la persona pierde la capacidad de razonar claramente entra en un terreno muy peligroso donde no es solamente consciente ni de lo que hacen ni de lo que dice. Es una sustancia que altera tu mente de manera negativa poniendo en peligro la vida de la persona si debe luego tomar el vehículo para conducir hacia su hogar. Pone su vida en peligro y también la de otras personas.
El beber en exceso y fumar son señales de una persona que no es feliz. Todos sabemos que una persona plenamente feliz no va a sentir la necesidad en adoptar hábitos tóxicos que perjudican su cuerpo.
Una persona que fuma o bebe en exceso está tratando de llenar una carencia o vacío interior. Hay un problema no resuelto que trata de anestesiar mediante el tabaco o el alcohol.
Las personas ven estos hábitos dañinos como su salvación sienten que allí han encontrado un poco de tranquilidad pero es una tranquilidad disfrazada que antes o después se cobra la factura.
Beberse una copa de alcohol no tiene nada de malo pero cuando caemos en los excesos es cuando los sistemas de alarma se disparan diciendo que hay algo que sanar en nuestro interior.
Cuando una persona tiene un problema con el alcohol o fuma o se droga es una persona que no tiene una relación sana consigo misma.
Es una persona que tiene pensamientos negativos hacia sí misma. No tiene una relación sana consigo misma a través de sus pensamientos y en la manera que se proyecta hacia los demás.
Los vicios son el detonante de un alma que necesita sanar la relación que tiene consigo misma. Hay una falta de amor propio en todas aquellas personas que eligen los vicios y los hábitos tóxicos y negativos que perjudica a su salud física.
Para sanar estos vicios y esta dependencia de alcohol hay que cambiar la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos con Dios y con los demás.
Una persona que continua con este hábito es porque está totalmente convencida de que necesita continuar con ese hábito en su vida y hasta que siga creyendo afirmando que realmente lo necesita seguirá en ese círculo tóxico.
El primer paso para alejarse de los vicios es primero reconocerlo.
Es importante reconocer que estamos utilizando hábitos que perjudican nuestra salud y mientras la persona no tenga la capacidad de reconocerlo no podrá salir de allí.
La segunda cosa importante es reconocer que no necesita recurrir a ese hábito tóxico para estar bien.
Las personas se tienen que convencer de que no lo necesita absolutamente. Cuando la persona esté totalmente convencida de que no lo necesita el cuerpo se va a alinear con esa creencia y va a responder de manera congruente.
Si tú estás completamente convencido de que no necesitas fumar o no necesitas beber alcohol en exceso tu cuerpo no te lo va a pedir porque tú ya le has dado una orden mental a través de la convicción que tienes de que no necesitas fumar o beber en exceso para estar bien.
Cuando primero se hace reconocimiento de que estamos ante un hábito tóxico que puede destruir nuestra salud y luego puede aceptar que no necesita esos hábitos negativos para estar bien entonces es cuando el cambio empieza a dar sus frutos.
Otro aspecto importante que la persona tiene que trabajar es la manera en que se habla a sí misma.
Generalmente las personas son muy crueles consigo mismas y mantienen un diálogo interno muy negativo de sí mismas y eso genera emociones negativas que luego pueden hacer que la persona siga en el círculo vicioso de los hábitos negativos. Los hábitos negativos vienen siendo su manera de escapar de esas emociones negativas que son generadas por esos pensamientos negativos que tiene hacia sí mismo.
Las personas pueden tener pensamientos relacionados con sentirse un fracaso también pueden estar abrumados por preocupaciones, estrés, ansiedad y miedos. Todo esto provoca un estado emocional desequilibrado donde la persona no sabe como defenderse de todas esas emociones negativas y fácilmente cae en el círculo vicioso de los vicios.
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