1 John 4:18: “There is no fear in love, but perfect love casts out fear.”🤗✨
Miedo a la oscuridad
Esta vez quiero compartir una experiencia muy personal: mi miedo a la oscuridad.
Te invito a leer con atención mi relato porque puede ayudarte a descifrar patrones que quizás estén relacionados con lo que estás experimentando hoy en tu vida.
Durante varios años tuve este particular miedo a la oscuridad. Dormir sola no era una experiencia agradable para mí. Me acuerdo que pensaba: «Debo superar esto porque me toca dormir sola». Había noches que transcurrían con total normalidad, ya que el miedo no siempre estaba latente. Sin embargo, en otras ocasiones tenía que encender una pequeña lámpara para poder dormir tranquila.
En aquel tiempo no tenía la menor idea de cómo resolver este problema, porque realmente lo era. Para alguien que vive solo, esto puede convertirse en una situación muy difícil.
Cuando dormía con mi hija, no sentía miedo de estar a oscuras; esto solo me pasaba cuando estaba sola. Empezaba a preocuparme la idea de que la vida me estuviera destinando a vivir sin pareja y a tener que enfrentar el futuro sola con este problema. Pensaba: «¿Cómo puedo superar esto si tengo que hacer una vida sola? ¿Cómo puedo lograr dormir tranquila sin necesidad de encender una lámpara en medio de la noche?».
Basta con que sintiera el mínimo ruido en la habitación para verme en la obligación de encender la luz. No soportaba quedarme absolutamente a oscuras.
¡Ahora viene la mejor parte de esta historia! 😉
Poder sanar mi herida de la infancia de manera autónoma me dio la clave para entender cómo solucionar este problema. No quiero dejar pasar la oportunidad de agradecer profundamente a Dios por darme este conocimiento, el cual me ha permitido sanar sin tener que recurrir a ningún tipo de terapia ni psicólogos. Nunca he ido a uno en toda mi vida y, con el conocimiento que tengo ahora, es muy probable que nunca lo necesite.
Los créditos de este aprendizaje no son míos; todo mi conocimiento viene de Dios. Él me lo ha regalado a través de las experiencias que he vivido y de otras personas.
El origen del miedo
Vamos a analizar detenidamente cómo logré resolver este miedo a la oscuridad basándome en lo que aprendí sobre mi herida de la infancia:
* Me dediqué a observar con atención mi temor para entender de dónde surgía, cuál era su origen y qué lo desencadenaba.
* Al examinar el hilo de mis pensamientos, descubrí con precisión la creencia que estaba generando ese miedo: «Hay algo en la oscuridad».
Este era un miedo inconsciente e imaginario, sustentado por la ilusión de algo que no es real y que solo existe en nuestra mente.
Aunque no sea real, la mente lo registra como si lo fuera; de lo contrario, no generaría esa emoción de miedo. Si la emoción aparece, es porque la mente está totalmente convencida de que allí, en la oscuridad, hay algo.
El impacto de lo que consumimos
Estos miedos fueron creados, al menos en mi caso, por ver películas de terror. Las películas de terror dañan por completo nuestra mente. De pequeña era aficionada a verlas, al igual que cualquier documental que causara temor.
La ignorancia de no saber cómo funciona nuestra mente nos lleva a caer en hábitos poco saludables.
Cualquier persona que comprenda el funcionamiento mental evitará ver este tipo de contenido. Hoy en día yo no lo hago ni lo volveré a hacer jamás en la vida. Ahora entiendo el efecto devastador que tiene y eso me ayuda a elegir con conciencia lo que deseo ver y escuchar, sabiendo perfectamente el impacto que tendrá en mí.
La música y la televisión son reprogramadores mentales. Todo lo que observas en una pantalla va formando códigos de creencia a través de la vista y el oído. Las personas ven las películas de terror como algo inofensivo, cuando en realidad esconden un peligro latente para nuestra salud mental.
¿Crees que a una persona que sufre de ansiedad le puede hacer bien ver una película de terror? Absolutamente no, y nadie habla de esto. Son el alimento perfecto para los miedos de cualquier tipo.
Juan 8:32: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres."
La solución
¿Cómo solucioné el problema de una forma tan simple?
Si en mi mente estaba registrada la creencia de que había algo en la oscuridad, solo tenía que transformarla en: «En la oscuridad no hay nada».
Cuando convences a tu mente de eso, el miedo se desvanece porque se queda sin dónde sostenerse. Si no hay nada, el miedo ya no hace falta.
Isaías 41:10: «No temas, porque yo estoy contigo; no te desanimes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa»
Así que comencé a integrar esta nueva creencia, repitiéndome mentalmente: «En la oscuridad no hay nada». De este modo, me liberé por completo de un miedo inexistente que solo habitaba en mi mente.
Salmo 56:3: «Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza»
Ahora puedo dormir sola y tranquila, e incluso escuchar ruidos sin sentir la necesidad de encender la lámpara.
Conclusión
La llave de oro está en lo que decidimos creer. Todos tenemos el poder de elegir en qué creer y en qué no. Para que los resultados sean duraderos, es fundamental evitar ver películas, programas o videos de terror que alimenten los miedos imaginarios.
No podemos ser prisioneros de nuestra propia mente ni permitir que nos arruine la vida creando barreras que nos impiden avanzar y vivir en libertad.
Si conoces a alguien a quien pueda servirle esta información, te invito a compartirla. Si tienes algún caso que quieras compartir conmigo, escríbeme a:
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María G.













