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lunes, 13 de abril de 2026

Tus cosas de M*****"


 
Ella me dijo que mis cosas son de m***** y lo que pasó me sorprendió...

 Por más difícil que sea la situación o lo mal que te hayan  tratado siempre hay una oportunidad para perdonar y creo personalmente que vale la pena siempre perdonar.

 Si el precio que hay que pagar  es  perdonar para estar cerca de Dios creo que es un precio justo el cual yo acepto  porque no estoy dispuesta a alejarme de Dios por llevar un corazón lleno de rencor.

Para mí primero Dios y Dios estará siempre primero sobre todas las cosas y no dejaré que el rencor sea un obstáculo en mi relación con Dios.

A lo largo de mi vida he tenido que perdonar a muchas personas y el 99% de esas personas no me han pedido una disculpa por el modo en que me han tratado, a pesar de esto yo he elegido siempre perdonar, porque perdonar será siempre la mejor opción para estar cerca de Dios.

Esta vez me ha tocado perdonar a una persona muy cercana a mí, a veces  nunca piensas que una persona estimada pueda decir tantas cosas fuera de lugar y no tener la mínima humildad de pedir una disculpa.

Puedo decir con firmeza que no importa si ella no tuvo la humildad de pedir disculpa, no importa si ella no le importó como me hizo sentir, no importa las palabras que utilizo tan grotescas, de igual modo la perdone porque el señor Jesucristo vino  a este mundo a  enseñarnos la importancia de perdonar y quiero  rendir honor aquellas palabras quien murió en la cruz con dolor y se humilló por amor a todos nosotros.

Mateo 18:21-22: Pedro preguntó cuántas veces perdonar, a lo que Jesús respondió: "No te digo que hasta siete, sino hasta setenta veces siete".

Un día le pedí a esta persona que me ayudara en algo que estaba haciendo para la gloria de Dios. No era una ayuda económica, era simplemente dedicar unos pocos minutos de su tiempo. 

Su respuesta hablo mucho de ella..
Esta persona descargó toda su rabia en mí porque tenía otros asuntos que eran su prioridad y el favor que  le estaba pidiendo al parecer era un obstáculo o una molestia que no le salió de corazón hacer, así que sin entrar en detalles de todo lo que me dijo puedo decir y resumir lo que dijo con la siguiente frase "tus cosas de la m*****''

Después de todo aquel palabrerío tuve que entender y aceptar que esa persona tan cercano no le importaba lo que yo estaba haciendo para Dios y yo tenía que respetarlo pero no podía pasar por alto sus palabras grotescas y de mal gusto. 

Así que simplemente perdoné y me aleje para no molestarla más.

Luego de eso pasaron unos días y ella me escribió pidiéndome que le ayudará en algo.

Mateo 6:14-15: "Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas"

Soy una persona que perdona y cuando perdonas de verdad no te haces ningún problema en ayudar a alguien que te ha ofendido porque la has perdonado de corazón.

Si  puedo ayudarla lo hago  y en este caso no iba a ser la excepción, ella me estaba pidiendo un favor y  acepté ayudarla en lo que estuviera en mis posibilidades.

Ella me dice que en su casa empezaron aparecer m***** y ella no sabía de dónde estaba saliendo esta m***** y ella  queria que yo la ayudara a entender que era lo que estaba pasando en su casa.

Cuando ella me dice esto yo me he asustado un poco porque la m***** me parece algo muy oscuro. Ella me dice que en la parte de arriba de su casa en uno de sus baños apareció m***** y también debajo de las escaleras y ella no le encontraba una explicación de donde estaba saliendo toda esa m*****.


En ese momento he pensado que alguien ha querido hacerle un despecho o querer tomar venganza contra ella por algún motivo pero en ese momento no tenía ninguna idea de quién podía  ser.

Sacamos algunas conclusiones pero al final no se pudo resolver o descubrir quién lo había hecho.

En ese momento no me pasó ni siquiera por la mente las palabras que ella había mencionado unos días antes que estaba muy relacionada con el problema que estaba pasando en su casa casualmente.

Pero luego de pasar unos meses creo que he tenido claridad y he podido  entender que probablemente la m***** que aparece en su casa es la misma m***** que ella mencionó sobre mis cosas,  aquellas cosas que ella consideró de m***** eran las cosas que yo estaba haciendo para la gloria de Dios y  ella sin darse cuenta dijo que las cosas que yo estaba haciendo eran de m***** ella sin darse cuenta cayó en un grave error.

Las cosas que yo estaba haciendo para Dios no son cosas de m*****.
Casualmente las palabras de m***** que ella menciono aparecieron en su casa.

Es increíble como a veces las palabras que dices se te devuelven, por eso no se puede escupir para arriba porque te puede caer encima.

Yo no soy nadie para juzgarla pero es importante aprender que cuando estemos enojados mantener silencio. 

Muchas veces lo que sale de nuestra boca es lo que llevamos en nuestro corazón. 

A veces creemos llevar a Dios en nuestro corazón pero nuestras palabras  y nuestras acciones dicen lo contrario.

Ser bueno no es llorar por un perro, ser bueno es cuando realmente llevamos a Dios en nuestro corazón y lo reflejamos a través de nuestras acciones y palabras.

A veces nos consideramos  buena persona porque tenemos empatía por un perro mientras tanto no tenemos empatía con un humano porque es fácil ser bueno con quién es bueno contigo pero cuando tú eres bueno con aquel que ha sido malo contigo ahí es donde tú demuestras tu verdadera grandeza.

Esta persona después de haberse negado a ayudarme en un favor que le pedí y haberme insultado y ofendido de palabra tuve la gentileza de no hacer lo mismo que hizo ella y aceptar ayudarla a entender lo que estaba pasando en su casa.

Colosenses 3:13: "Sopórtense unos a otros y perdónense si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes"

Créeme que cualquier otra persona en mi lugar no le hubiera ni siquiera contestado pero la vida me ha enseñado que el perdón trae paz y si quiero estar cerca de Dios el perdón siempre será la mejor solución. 

Uno de los mayores errores que cometemos como seres humanos es querer que las personas sean como queremos nosotros que sean y cuando eso sucede es cuando llega la rabia y el rencor y la amargura. 

Efesios 4:32: "Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo"

Cuando deseamos que una persona sea como queremos estamos controlando y donde hay control hay resistencia. 

No es posible pretender que las personas sean como nosotros queremos porque cada persona es como es y cada persona tiene su personalidad y sus defectos que tiene que trabajar y hay que aceptar el paquete completo.

La paciencia en estos casos es nuestra mejor aliada y cada día tenemos que hacer una nueva recarga de paciencia porque cada persona es diferente cada persona tiene su paquete de defectos y tenemos que aprender a vivir con ellos.

Tenemos que aprender a vivir con mucha paciencia y tolerancia ante los errores de los demás. Esa es la clave para alejarnos del odio y del rencor que nos separa de Dios.

En muchos casos es necesario perdonar y alejarse porque la persona no ha tenido la humildad  de pedir disculpas, como es este caso, así que para que no se repita la misma situación el alejamiento es lo mejor.

*Mientras más humilde eres en mejor persona te conviertes!!

La humildad es un poder que deberíamos cultivar porque allí es donde podemos encontrar nuestra verdadera felicidad. 
La humildad nos abre un mundo de posibilidades donde podemos crecer espiritualmente y cultivar nuestra personalidad para poder llevar una vida llena de serenidad y sobre todo poder mantener una conexión profunda con Dios.

María G.


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