La música tiene el poder de programar tu mente para bien o para mal, todo depende de la música que eliges escuchar.
La música tiene un impacto profundo en nuestra mente . Es una herramienta poderosa que moldea nuestras emociones, creencias, recuerdos y hasta nuestra toma de decisiones.
La música secular a menudo tiene mensajes culturales, valores, creencias, ideas y filosofías que pueden influir en nuestra mente y en nuestra percepción de la realidad.
La música es programación mental
Nuestra mente funciona de forma muy similar a un software: operamos bajo un conjunto de "instrucciones" aprendidas que dictan cómo reaccionamos ante el mundo.
Nosotros a menudo ejecutamos programas que no escribimos nosotros mismos, sino que fueron instalados por la educación, la cultura, la música,la televisión o experiencias pasadad.
La programación mental determina tu código de pensamiento y de conducta, la mayoría de veces de manera inconsciente.
El contenido de las letras de una canción puede normalizar ciertas conductas o visiones del mundo a través de la repetición.
Por eso es que por especial atención al tipo de música que permitimos a nuestros hijos escuchar.
Por ejemplo tu hijo escucha música que promueve la infidelidad o la promiscuidad es muy probable que tu hijo termine haciendo lo mismo.
A través de la repetición tu hijo está aprendiendo nuevas creencias y conductas.
Si tu hijo está escuchando música hueca y vacía llena de tonterías, tu hijo se convertirá en lo mismo que escucha.
Las letras que narran desamor pueden mantenerte en un estado de tristeza.
Cada canción que escuchas repetidamente y frecuentemente está programando tu mente de manera inconsciente.
A través de la música se crean nuevos códigos de creencias y de pensamiento qué determinarán tu estado emocional y tu manera de actuar y pensar.
Las palabras tienen poder
Si la programación mental es el software, las palabras son el código fuente. No solo sirven para comunicar, las palabras son herramientas que moldean tu mente y determinan tu estado de ánimo y realidad percibida.
Las palabras no se quedan en el aire; aterrizan en tu sistema endocrino.
Palabras de estrés: Términos como "imposible", "dolor" o "miedo" activan la amígdala, que libera cortisol (la hormona del estrés).
Tu cuerpo entra en modo de supervivencia y tu capacidad de razonar disminuye.
Palabras que armonizan: Usar términos como "amor", "perdón" o "armonía" estimula la liberación de dopamina.
Esto activa la corteza prefrontal, mejorando tu creatividad y estado emocional.
Las palabras que usamos para definirnos actúan como profecías autocumplidas.
Hay una diferencia abismal entre decir:
"No puedo vivir sin ti" ( es una frase que dicha en una canción puede crear dependencia emocional).
"Sin ti me falta el oxígeno" "te necesito para poder respirar" (es una frase que dicha en una canción puede generar síntomas y ataques de ansiedad).
Las palabras negativas actúan como un virus en las mentes de los demás.
Son disparadores biológicos que pueden alterar la estructura emocional y mental.
Las palabras negativas bloquean las funciones lógicas de la corteza prefrontal.
Es por eso que, bajo un lenguaje negativo, nos volvemos menos inteligentes, más impulsivos y perdemos la capacidad de ver soluciones creativas.
El debilitamiento de las estructuras cognitivas
Un estudio realizado por los doctores Andrew Newberg y Mark Robert Waldman descubrió que el uso prolongado de palabras negativas debilita áreas clave del cerebro:
El Hipocampo: Esta zona, vital para la memoria y el aprendizaje, puede sufrir una disminución en su actividad.
Procesamiento de la lógica: Cuanto más tiempo pasamos rumiando palabras negativas,( escuchando música con letras negativas) más difícil le resulta al cerebro procesar información compleja.
Es como si el sistema operativo se volviera lento y pesado.
Imagina que tus pensamientos son agua fluyendo por una montaña.
Las palabras negativas que repites constantemente cavan surcos profundos.
Con el tiempo, al cerebro le resulta más fácil
"caer" en el pensamiento negativo que hacer el esfuerzoesfuerzo de subir la ladera hacia un
pensamiento positivo.
Esto se convierte en un sesgo de confirmación:
empiezas a filtrar la realidad para que coincida
con tus palabras negativas. Si dices "todo sale
mal", tu cerebro ignorará activamente los éxitos
para darte la razón.
*Se ha comprobado que necesitamos aproximadamente cinco palabras positivas para contrarrestar el efecto bioquímico de una sola palabra negativa.
El "veneno" es mucho más potente que el "antídoto", por eso la higiene verbal y musical es tan importante.
Si lo vemos desde un ángulo más holístico o energético:
Las palabras negativas crean una "frecuencia" de tensión. ¿Has notado cómo se siente el ambiente después de escuchar una canción con alto contenido de palabras negativas? El aire se siente pesado.
Esa pesadez es el impacto directo en el espíritu colectivo e individual.
La música puede ser el responsable directo de que muchas personas hoy en día estén sufriendo de depresión o ansiedad precisamente por el contenido de sus letras.
La depresión se alimenta de un ambiente negativo y si escuchas canciones con palabras que están inclinados a la negatividad y vulgaridad esto puede ser un gran aliado para la depresión porque la canción genera un ambiente de negatividad que impacta directamente tu mente.
Lo mismo sucede con la ansiedad la ansiedad se alimenta de un ambiente negativo y si te mantienes escuchando canciones con contenido de palabras negativas esto va a influenciar también la mente facilitando que la ansiedad se pueda manifestar.
La música deja de ser solo sonido para convertirse en una herramienta de reingeniería espiritual para tu mente.
Para mantener una mente sana y en calma tenemos que elegir canciones que nutran y armonizen nuestra mente con palabras positivas y nos mantengan conectados con la energía divina de Dios.
Tenemos el poder y el control total sobre el tipo de música que elegimos escuchar, es una protección real para tu paz y salud mental.
María G.

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