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martes, 27 de mayo de 2025

la paloma de mi madre

Puedes escuchar algunas  de mis canciones en mi canal  de youtube en español aquí y mi canal en ingles qui 





La mujer que valora la maternidad en la tierra valorará la maternidad en el mundo venidero, y “donde esté su tesoro, allí estará también su corazón” (Mateo 6:21).

La figura materna es, sin duda, uno de los seres humanos más especiales en nuestras vidas, ya que nos ha otorgado la vida.

El Día de las Madres es siempre un momento significativo para quienes se sienten afortunados de tener a su madre aún con vida.

Recuerdo que, cuando tenía alrededor de 12 años, mi hermana y yo estábamos muy entusiasmadas ante la proximidad del Día de las Madres, y anhelábamos sorprender a nuestra madre con un regalo especial.

Mi padre nos llevó a una tienda para que pudiéramos elegir un obsequio para nuestra madre, quien ya no vivía con nosotros desde hacía ya algunos años.

Tuvimos algunas dificultades para seleccionar el regalo, ya que queríamos realmente sorprenderla con algo que reflejara nuestro amor.

Pasamos cerca de una hora  sobre cuál sería el obsequio ideal y al final, decidimos regalarle una hermosa paloma de cristal rodeada de flores. Era una pieza realmente bella y yo estaba emocionada con la idea de que nuestra madre quedaría gratamente sorprendida por este regalo, elegido con tanto esmero.

Finalmente, llegó el tan esperado día en que entregaríamos el regalo, y la emoción que experimentábamos era palpable. Habíamos adquirido el obsequio con varios días de antelación, por lo que el gran día finalmente había llegado.

Entregamos el regalo con gran entusiasmo y sonrisas; sin embargo, nuestra alegría se desvaneció ante la reacción inesperada de nuestra madre. Al abrir el obsequio, ella exclamó:

 “¿Esto es lo que me compraron? Pensé que me regalarían algo mejor. Yo esperaba una secadora, no esta paloma; con esto no hago nada.”

Mi hermana y yo nos sentimos profundamente decepcionadas y tristes, ya que nuestra madre no supo apreciar ni valorar el regalo que habíamos elegido con tanto cariño.

Simplemente éramos  dos niñas que con su inocencia se la jugaron al creer que podían sorprender a su madre con un regalo simple pero lleno de significado.

Los regalos pueden ser una forma de expresar gratitud, pero lo fundamental no radica en el valor material del presente, sino en la intención genuina con la que se ofrece.

Entiendo que no todo el mundo tiene la capacidad de ver las cosas desde un lugar más elevado de conciencia.

Esto no le permite apreciar el regalo por su verdadera esencia y  por este mismo motivo es importante elegir la tolerancia ante aquellas personas que no saben valorar la verdadera esencia de un regalo que a simple vista puede parecer muy simple pero detrás de ese regalo tan simple hay mucho amor y un deseo genuino de agradar a ese ser querido sin tener que pretender tanto en su valor económico.

La ilusión de dos niñas inocentes fue desvanecida por una madre con expectativas poco realistas. 

Estas hijas solo anhelaban complacer a una madre que no supo valorar ni apreciar tampoco la oportunidad de ser madre, así como de tener hijas sanas, bondadosas, tranquilas, educadas y obedientes.

A lo largo de los años, nunca he podido olvidar ese día que, en principio, prometía ser especial, pero se transformó en un momento en el que la realidad puede ser muy dura. En ese instante, me di cuenta de que no había tenido una madre normal como la que muchos otros han tenido.

Ella se convirtió en madre muy joven cuando tenía veinte años de edad y luego de tener a  sus hijas quiso dedicarse a disfrutar un poco de la vida y andar de fiesta en fiesta y dejarnos a nosotras de lado en segundo lugar para ella poder disfrutar de su vida de fiesta.

Recuerdo verla siempre maquillándose para salir eso era lo que a ella le gustaba hacer, no era una madre dedicada a los hijos era más dedicada a disfrutar de su vida.

Dejarnos con nuestro padre fue para ella una descarga de responsabilidades para no tener que hacer el rol de madre y poder disfrutar de su vida plenamente sin tener que preocuparse de nada y mucho menos pensar que habían tres niñas que necesitaban de una madre y del cariño y la protección que solo una madre  puede ofrecer.

Ella puso en primer lugar sus fiestas que estar con sus hijas en casa. Nunca supe lo que era tener una madre porque mi madre nunca se comportó como una madre real. 

Mi hija tiene ocho años y nunca la he dejado con otra persona para irme de fiesta porque siempre la he puesto a ella como prioridad porque no quiero que ella sienta lo que yo he sentido yo. 

Debemos entender que el día que decidimos en convertirnos en madre tendremos que priorizar a nuestros hijos pensando siempre en su mayor bienestar.

El día que decidí convertirme en madre lo he tomado con mucha responsabilidad y seriedad  de ocuparme de que a mi hija no le falte la cosa más importante que cualquier humano necesita que es sentirse amada y protegida por su madre. 

Cuántas personas han sido tan afortunadas de tener una madre amorosa y protectora y no han sabido valorarla y apreciarla como se lo merecen. 

A veces las personas no se dan cuenta de cuanto afortunados son y solo se enfocan en sus carencias sin dedicarse a agradecer por cuanto afortunados son de sentirse amados y queridos porque creo que esa es una de las mayores fortunas que se puede tener en la vida, sentirse amados, queridos y apreciados es  lo más maravilloso que puede existir. 

Por mucho tiempo viví con un gran resentimiento por este motivo hasta que pude entender que ella también tuvo su infancia y vivió momentos difíciles que le tocaron profundamente.

Es una cadena que hay que romper porque también mi abuela tuvo una infancia muy difícil y por esta razón también mi madre tuvo una vida difícil porque mi abuela estaba herida emocionalmente y esas heridas se manifiestan a través de acciones y palabras que pueden lastimar.

Mi abuela no tuvo la oportunidad de sanar sus heridas y por este sus propias hijas tuvieron que pagar el precio  de su herida no sanada. 

No puedo decir que todos los casos en el que una madre actúa de manera irresponsable por los hijos esconde detras una herida porque también hay madres que simplemente son irresponsables y altamente egoístas que solamente quieren pensar en sí mismas y priorizar su felicidad por simplemente ser personas frías, amantes de las cosas del mundo.

Esto puede ocurrir por el simple hecho de que no toda mujer nació para ser madre y quieren ser madre sin tener la habilidad de ser madres reales y dedicadas en estos casos también es importante aplicar la paciencia y la compasión por estos seres que están perdidos en el mundo material y tienen mucho que aprender sobre lo que realmente es importante en la vida y donde radica la verdadera felicidad.

"El perdón no implica excusar o justificar el daño causado, sino dejar de lado el rencor y la amargura, liberándose del deseo de venganza."

Ni en mis sueños podría defender las acciones, de mi madre porque una mamá amorosa, aunque esté dolida, jamás dejaría a sus pequeños para irse de fiesta. 

Sus acciones no fueron correctas y el hecho de que no hayan sido correctas no me da el derecho de juzgarla y condenarla porque eso hay que entregárselo a Dios para que sea Dios el que decida lo que es mejor para todos nosotros.

"La falta de perdón puede llevar a la amargura, el resentimiento y la falta de paz, mientras que el perdón fomenta la reconciliación y la restauración de las relaciones."

Estamos acostumbrados a exigir perfección y a condenar los errores ajenos, cuando en realidad debemos reconocer que ningún ser humano es perfecto y que cometer errores es parte de nuestra condición humana. 

No podemos esperar que las personas sean infalibles sin considerar las circunstancias que han enfrentado a lo largo de su vida. 

Cada persona tiene experiencias diferentes, ya sean positivas o negativas, que influyen en su comportamiento. Esto nos invita a reflexionar y a comprender que un comportamiento inadecuado a menudo surge desde un lugar de sufrimiento o por un vacío emocional.

Entiendo que  tanto mi madre como mi abuela también están librando su batalla y yo no puedo colocarme en un lugar de juzgarla pero si me puedo colocar en un lugar de compasión, comprensión, perdón  y empatizar con su dolor.

Para poder perdonar tenemos que cambiar el modo de ver una situación y solo de ese modo podemos liberarnos de un resentimiento y  un rencor que sólo nos llena de dolor.

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:43–44) 1 

 A menudo, las personas te tratan de una manera que refleja su propio ser interior, lo que significa que su comportamiento hacia ti está más relacionado con sus luchas internas que contigo mismo.

Es fundamental entender y aceptar que una madre herida no podrá ofrecerte la felicidad que anhelas. Este entendimiento es lo que te permitirá perdonar la forma en que te ha tratado tu madre o cualquier otro ser querido. 

Una herida emocional puede manifestarse de diversas maneras, afectando la autoestima, las relaciones y el bienestar general. Algunas manifestaciones comunes incluyen baja autoestima, dificultades para establecer relaciones saludables, ansiedad, depresión, patrones de comportamiento repetitivos, miedo al rechazo o abandono, y dificultad para confiar en los demás.

Manifestaciones comunes de heridas emocionales:

Baja autoestima y autoconfianza:

Sentirse inadecuado, criticarse constantemente, o necesitar la aprobación de otros para sentirse valioso.

Dificultades en las relaciones:

Problemas para confiar en los demás, miedo al rechazo o abandono, dificultad para establecer límites, o patrones de comportamiento autodestructivos en relaciones.

Problemas de salud mental:

Ansiedad, depresión, sentimientos persistentes de vacío, tristeza, o culpa.

Dificultad para confiar

Dificultad para establecer relaciones de confianza con los demás debido a experiencias pasadas de traición o decepción.

Miedo al rechazo o abandono:

Una profunda necesidad de aprobación y miedo constante a ser rechazado o abandonado.

Es importante recordar que cada persona experimenta las heridas emocionales de manera diferente, y que estas manifestaciones pueden variar en intensidad. Identificar estas señales es el primer paso para iniciar un proceso de sanación.

Puedo afirmar con firmeza que nadie elige conscientemente permanecer en un estado de dolor y sufrimiento, como el que conlleva arrastrar una herida de la infancia. 

Todos desearían liberarse de ese sufrimiento y encontrar la paz, la calma y la armonía que esa herida les ha robado durante tanto tiempo.

Por esta razón, debemos compadecernos de quienes llevan consigo una herida y que, como resultado, pueden exhibir comportamientos desagradables o utilizar palabras que hieren y ofenden. 

Personalmente, habiendo atravesado una herida infantil significativa provocada por el rechazo de mi padre y su intento de asesinato, entiendo perfectamente el peso del sufrimiento que debemos enfrentar, a menudo sin saber cómo escapar de él.

Hoy, habiéndome liberado de ese dolor y sanado por completo, invito a quienes conozcan a personas heridas  a considerar el perdón como el mejor camino. Elijan compadecerse del dolor de esa persona que no eligió cargar con su sufrimiento.

Cuando observamos a los demás desde esta perspectiva, se torna más fácil no tomar sus acciones de manera personal y generar resentimientos o rencores inútiles. 

Mi madre fue una mujer herida pero también fue una madre irresponsable porque el amor a un hijo debe ser más fuerte que el querer separarse de él para ir a disfrutar de los placeres del mundo.

Jesús enseñó la importancia del perdón continuo, instando a sus seguidores a perdonar "setenta veces siete" (Mateo 18:21-22), lo que significa perdonar siempre.

Elijo perdonar a mi madre por no ser una madre responsable, amorosa y dedicada a la crianza de sus hijas.

He perdonado a mi madre por todo el sufrimiento que me causó por no ser una madre presente.

He perdonado a mi madre por no estar cuando yo más la necesite.

He perdonado a mi madre porque nunca supo darme el abrazo que yo siempre necesité .

He perdonado a mi madre por nunca me dio el amor que todo hijo necesita recibir de su propia madre.

He perdonado a mi madre por no haber sabido ser una madre verdadera.

Debemos optar siempre por el perdón, ya que es la única manera de mantenernos cerca de la presencia de Dios. Dios es una energía de amor, y para poder acercarnos a Él, es fundamental vibrar en esa misma frecuencia de amor.

Maria G.

Extracto de mi libro: Una vida de perdón

Oración       

Amado Dios, presérvame de poner 
mi corazón en las cosas del
mundo y más aún de albergar codicia;
 ayúdame a vivir con la
moderación y el control que debe
 caracterizar a los

hijos de Dios. Te amo, amén.




Cancion sobre el perdón: Elijo perdonar


Porque estoy escribiendo un libro?




lunes, 19 de mayo de 2025

La amiga espiritual




Proverbios 12:19-28 PDT. Las mentiras terminan por descubrirse; la verdad permanece para siempre. 

Todos hemos conocido en algún momento de nuestras vidas a una persona que parecía ser un lobo disfrazado de oveja. 

Recuerdo a una amiga que encarnaba precisamente esta dualidad: su simpatía y dulzura la hacían parecer un ángel caído del cielo, iluminando la oscuridad con su amorosa amabilidad. 

Al principio, me sentí muy alegre y emocionada al pensar que finalmente había encontrado una amiga en quien confiar y con quien podría compartir momentos felices. 

Vivir en un país extranjero, sin familiares a quienes recurrir, hace que una verdadera amiga pueda ser de gran ayuda para mitigar la soledad que se siente al no haber tenido la suerte de tener amigos auténticos hasta ese momento.

Pensaba que mi suerte había cambiado y que finalmente podía tener una amistad verdadera que pudiera durar para siempre.

Me sentía tan segura de que ella era una amiga genuina que estaba considerando invitarla a cenar en mi casa. Sin embargo, de repente, las cosas comenzaron a revelarse tal como eran; era como si el velo de una mentira comenzara a caer lentamente, revelando su verdadera identidad. 

La mentira no puede permanecer oculta por mucho tiempo, y mucho menos la hipocresía que acompaña sus oscuras intenciones  ocultas. Aunque por un tiempo estas intenciones pudieron permanecer en la sombra, la verdad es implacable y, tarde o temprano, reclama su lugar.


"Perder la credibilidad es como perder una parte de ti"

Una mentira insignificante puede facilitar una situación sin el temor a consecuencias graves; sin embargo, una mentira de mayor envergadura puede acarrear repercusiones significativas que podrían destruir por completo tu credibilidad. 

Es fundamental prestar especial atención a este aspecto, ya que la pérdida de credibilidad implica también la pérdida de una parte esencial de tu ser.

La confianza se basa en la creencia de que una persona actuará de manera correcta. Esta se mide en función de acciones, palabras y valores, mientras que la credibilidad es la capacidad de generar confianza. La credibilidad es una cualidad positiva que requiere lealtad a la verdad, manteniéndose fiel a ella a pesar de las circunstancias, sean estas favorables o desfavorables.

 Aristóteles dijo: "La tragedia del mentiroso no es tanto su mentira, sino lo que viene detrás de ella".

Los motivos por los cuales una persona elije perder su credibilidad son diversos,por ejemplo:

Beneficios personales

Muchas personas buscan iniciar nuevas amistades con el único fin de obtener algún beneficio. Estas personas están dispuestas a destruir su credibilidad para conseguir ventajas, generalmente económicas. 

Aquellos que creen que el dinero es la clave de la felicidad son más propensos a mentir, ya que su deseo de riqueza elimina su necesidad de mantener su integridad. 

Ser una persona confiable no te puede garantizar riquezas ni lujos, pero sí asegura una paz mental y una conciencia tranquila, algo que no deberíamos negociar por nada del mundo. 

Sin embargo, mientras persista la creencia de que el dinero es sinónimo de felicidad, muchos seguirán persiguiéndolo incansablemente, convencidos de que les proporcionará la dicha que anhelan. 

Para no perder la credibilidad es crucial entender que el dinero ofrece placer, pero no felicidad; proporciona momentos placenteros, mas no la verdadera felicidad. 

El dinero es fundamental para satisfacer nuestras necesidades básicas y para poder llevar una vida digna. Sin embargo, es esencial no elevar el dinero a un pedestal, ni honrarlo o adorarlo como si fuera un objeto sagrado.

El dinero no puede garantizar la felicidad eterna; en realidad, puede convertirse en una trampa mortal que nos lleva a ser esclavos de nuestra búsqueda incesante de riqueza. Esta búsqueda puede resultar en un ciclo interminable de trabajo y el deseo insaciable de más, haciéndonos sentir que nunca es suficiente.

Los seres humanos a menudo crean creencias erróneas sobre la verdadera naturaleza de la felicidad, perdiéndose en un mundo que fomenta el consumismo como una manera de llenar vacíos y mitigar la falta de propósito y enfoque en la vida.

El  miedo

El miedo puede transformarse en tu peor enemigo, tejiendo ilusiones a través de creencias limitantes que obstaculizan tu capacidad para actuar con autenticidad.

El miedo a ser rechazado

En muchas ocasiones las personas prefieren esconderse detrás de una mentira por miedo al rechazo porque tienen la creencia limitante de que su valor depende de las opiniones y de la aprobación de los demás.

Las personas prefieren mentir antes de exponerse a situaciones incómodas. Ser creíble requiere valentía y fortaleza para defender la verdad, y no todos están dispuestos a asumir esa responsabilidad; muchos optan por el camino mas fácil y prefieren ocultarse detrás de una mentira. 

Se necesita una fortaleza mental y emocional para enfrentar las opiniones ajenas, y muchos no están dispuestos a sostener una verdad que los coloque en una situación de vulnerabilidad.

Miedo a perder amistades y seres queridos

Otro motivo que puede llevar a una persona a mentir es el temor a perder seres especiales. Sin embargo, mantener una relación basada en mentiras no es un vínculo auténtica ni transparente. 

No es necesario recurrir a la mentira o la hipocresía para preservar los vínculos familiares y afectivos; lo crucial es la forma y la intención con las que comunicamos nuestras verdades. 

Al expresar una verdad, es fundamental hacerlo con el propósito de transmitir un mensaje genuino, no con la intención de dañar a otros. 

La verdad, en última instancia, pone las cosas en su lugar  y no debemos temer que la verdad asuma su papel, ya que es la única que nos hará libres, liberándonos de cargas y remordimientos inútiles.

Las personas manipuladoras buscan ejercer influencia sobre el comportamiento de alguien, persuadiendo a la toma de decisiones para su propio beneficio.

Proverbios 26:24-26 enfatiza que la manipulación es traicionera, y que Dios valora la honestidad y la integridad en las relaciones (Efesios 4:25). La manipulación es contraria a los principios de amor y respeto que promueve la Biblia. El Señor detesta los labios mentirosos, pero se deleita en las personas confiables (Proverbios 12:22).

Descubrir las mentiras de mi amiga me impulso a tomar acciones y decisiones que me permitieran permanecer en un estado de paz y autenticidad.

En estas situaciones, el distanciamiento es la opción más saludable, ya que resulta difícil mantener una amistad cercana con una persona que carece de autenticidad.

Es posible mantener una relación a una distancia prudente. No es necesario convertirse en su enemiga al revelar sus engaños, pero sí es fundamental distanciarse para evitar caer nuevamente en su manipulación.

Imagina cómo se podría sostener una amistad estrecha cuando se pierde la confianza; cada afirmación queda impregnada de duda, ya que la credibilidad se ha desvanecido.

Lo más desgarrador de desvelar que alguien ha tejido una mentira tan monumental es que comienzas a cuestionar cada palabra que te ha dicho anteriormente. 

Recordar aquel instante en que pronunció esa falsedad con tal convicción y con una naturalidad desconcertante sugiere que está acostumbrada a expresar mentiras de tanto peso y eso resulta verdaderamente asombroso y peligroso.

Existen personas que no se percatan de que convertir la mentira en un hábito cotidiano está destruyendo sus propias vidas. 

Muchas de ellas se encuentran actualmente en una situación de total desolación, resultado de edificar un castillo de mentiras que, con el tiempo, se derrumba y les estalla en el rostro.

“El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia” (Salmo 101:7). “Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley” (Salmo 119:29)

Vivir en la incertidumbre, sin saber si una persona está diciendo la verdad, es una experiencia desagradable que provoca alejarse de esa persona. La realidad es que muchas personas no comprenden la magnitud de perder su credibilidad. Imagina decirle algo a alguien  y que esa persona responda: "No te creo". 

Poner en duda la palabra de alguien es devastador, ya que implica la pérdida de una parte de su esencia. El hecho de que las personas dejen de creer en ti  debe ser aterrador.

Cuando una persona tiene el valor de mentir a pesar de existir pruebas físicas evidentes que demuestran lo contrario, se podría considerar  un acto de rebelión contra la verdad  ya que intenta imponer una falacia por su propio beneficio sin ni siquiera medir el peso de sus mentiras y las consecuencias de ellas.

Perdonar la rebeldía y la conducta vergonzosa  de esta amiga es necesario, pero es igualmente crucial mantenerse lo más alejada posible de ella. 

Este tipo de situaciones se presentan con frecuencia, y a lo largo de nuestras vidas nos encontraremos con personas dispuestas a vender mentiras para obtener beneficios económicos. Esto es parte de la realidad de un mundo donde prevalece una notable falta de amor y donde las personas están cada vez más ávidas de dinero.

Es esencial saber identificar a estas personas a través de su comportamiento y sus palabras. Al principio, puede que no nos percatemos de sus verdaderas intenciones, pero con el tiempo, su verdadero carácter se revela. En ese momento preciso, debemos tomar una decisión firme de mantener una distancia prudente de ellas.

No es necesario albergar rencor hacia estos individuos. Podemos igualmente ofrecerles ayuda desde nuestra generosidad y amor, pero esto no implica que debamos aceptar ni tolerar sus mentiras. Hay quienes creen que pueden tratarnos como meros objetos, utilizando nuestro apoyo para alcanzar sus objetivos a través de engaños. 

Ante tales situaciones, es posible sentirnos ridiculizados por sus esfuerzos a envolvernos en sus mentiras, pero no es necesario dejarnos llevar por la ira. 

Estas personas, aunque puedan parecer cercanas al mundo espiritual, demuestran con sus acciones una profunda confusión e inclinación  a los deseos  mundanos. Debemos tener compasión por ellas, deseando que Dios los guíe hacia el verdadero camino espiritual, donde la honestidad y la autenticidad son fundamentales.

Elijo recordar a esta amiga por su gran simpatía y olvidar la parte oscura que fracturó nuestra amistad, la cual pensé que sería duradera. 

Sin embargo, el tiempo siempre proporciona las respuestas, y debemos aceptar con amor la verdad que se nos manifiesta en todo su esplendor.

Para mantener una mentira, es necesario un considerable esfuerzo mental, ya que se deben generar continuamente nuevas falsedades que respalden la original. Además, la gestión del lenguaje corporal requiere un esfuerzo consciente para presentarse de la manera más natural posible, alineándose con las palabras que ocultan la verdad. 

Este proceso puede considerarse un arte que demanda dedicación y habilidad para convencer y poder alcanzar el objetivo deseado.

Asimismo, hay individuos que poseen la capacidad de interpretar el lenguaje corporal y detectar contradicciones entre lo que se dice y en el comportamiento exhibido.

Para mí, es fundamental permanecer cerca de la verdad, incluso sabiendo que esto puede implicar la pérdida de amistades y el distanciamiento de situaciones que no se sustentan en esta base esencial.

Mi credibilidad es uno de los valores que más atesoro, y considero que es una cualidad de gran importancia en las personas. Sin embargo, cada vez parece que se pierde la autenticidad y la apreciación de esta valiosa característica.

Reconozco que, en un mundo que valora lo superficial y los placeres, este camino puede resultar ser más difícil de transitar; sin embargo, estoy dispuesta a asumir las consecuencias de elegir mantenerme fiel a la verdad.

No hay ninguna norma que indique que decir la verdad sea algo negativo, pero es crucial prestar especial atención a la intención con la que expresamos dicha verdad. Basándonos en el respeto y la autenticidad, siempre es posible comunicar la verdad sin temor a defender lo que es real.

Dios tiene la capacidad de poner todo en su lugar, asegurando que la verdad prevalezca y ocupe su debido lugar. Debemos confiar en su infinita misericordia y en su justicia, las cuales son equitativas para todos.


Maria G.

Extracto de mi libro: Una vida de perdón


Oración       

Amado Dios, presérvame de poner 
mi corazón en las cosas del
mundo y más aún de albergar codicia;
 ayúdame a vivir con la
moderación y el control que debe
 caracterizar a los

hijos de Dios. Te amo, amén.

Cancion sobre el perdón: Elijo perdonar


Porque estoy escribiendo un libro?





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