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sábado, 4 de enero de 2025

La amiga traidora

La amiga traidora


Una buena amiga no es aquella amiga perfecta es una amiga que a pesar de sus imperfecciones te tiene cerca..

Las amigas como cualquier otra relación no tienen y no son absolutamente perfectas pues ellas también cometen errores como lo comete una madre como lo comenta una hermana como lo comete un padre como lo comete una tía, como lo comete un hijo y eso está bien.

Los errores son para aprender y dichoso aquellos que saben tomar con sabiduría y humildad las elecciones que le presenta la vida.

Un día aquella que yo consideraba como mi mejor amiga a la cual apreciaba y confiaba que tenía una gran estima tanto que casi la tomaba como una referente maternal ya que la presencia de una madre siempre me faltó. 

Apreciaba de ella su manera gentil y afectuosa de tratarme. Ella se preocupaba por mí y yo valoraba y apreciaba ese hermoso gesto de parte de ella.

Disfrutaba hablar con ella y compartir tiempo juntas con las cenas que organizamos y con las actividades que compartíamos que teníamos en común.

Ella es extranjera igual que yo y quizás eso nos unió aún más viviendo en un país que no era nuestro.

Yo soy una de corazón muy abierto y le tomo afecto y cariño a las personas muy fácilmente. Las personas no tienen que esforzarse mucho para ganarse un lugar especial en mi corazón y ella sin lugar a duda se había ganado un lugar en este grande corazón que acoge con amor incondicional aquellos seres que la vida me da la oportunidad de conocer y poder establecer conexiones especiales que marcan nuestra vida para siempre.

Un día en las cosas cambiaron de repente de manera improvisada e  inesperada dejándome con un en un limbo donde solo había un vacío que tuve que aceptar con amor resignación.

Ese día había decidido pedirle ayuda a mi amiga porque me encontraba en una situación de dificultad pero su reacción fue la menos esperada.. aquella querida amiga aquella apreciada amiga aquella amiga que yo admiraba y confiaba me había bloqueado de WhatsApp porque no le había gustado la ayuda que le había pedido.

Era la única amiga que tenía y me quedé si una amiga que me apoyara en uno de los momentos más difíciles de mi vida.

Era como quedarse sola mira en medio del desierto se diente por un poco de agua pero nadie podía darte al menos unas gotas así que se siente como morir por no encontrar esas gotas de aguas que necesitas para poder pasar el desierto y no morir en el intento.

En ningún momento me pregunté me cuestioné porque a mí porque me pasa a mí estas cosas porque a veces la vida puede ser tan dura cuando realmente la vida no quiere maltratarte solo quiere acomodarte solo quiere ayudarte a desarrollar tu mayor potencial y que entienda que eres una persona poderosa y que no necesitas refugiarte en las palabras de alguien para sentirte fuerte porque tu mayor fortaleza radica en tu interior y en la conexión que tienes con Dios.

Han pasado más de tres años desde aquel día en el que tuve que darme cuenta que había perdido una amiga había perdido una hermana había perdido una madre había perdido la única amiga que tenía.

Cada vez que pienso en ella siento compasión por ella a veces me la encuentro caminando por la calle y simplemente la observo con ojos de compasión porque mi corazón no era rencor.


El rencor te aleja de la gracia de Dios


Quizás para muchos es muy difícil perdonar a una persona que considerabas tu amiga y que te ha dado la espalda en los momentos más difíciles de tu vida pero en mi caso se me ha hecho fácil hacerlo porque no sólo la he perdonado a ella he tenido la gran oportunidad de perdonar una gran lista de personas.

Te preguntarás cómo le haces para perdonar de una manera tan fácil y ligera.

Te preguntarás cómo es que no me complico en conceder un perdón de corazón.

Te preguntarás cómo será capaz de ayudar a esta persona si la veo en dificultad sin ningún tipo de resentimientos rencores odio.

Te preguntarás como será capaz de ofrecer una ayuda genuina de corazón como si aún fuera mi mejor amiga.

Todas estas preguntas son válidas y seguramente están sostenidas en alguna convicción o creencia o quizás tú lo puedas llamar algo poder sobrenatural.

Todos tenemos ese poder solo que muchos aún no lo han desarrollado pero todos tenemos la habilidad y el poder de perdonar y este perdón solo puede ser concedido a través del amor.

El amor es más fuerte que el rencor y puede romper con cualquier barrera que pueda interponerse entre ese amor que debe existir entre los seres humanos.

Te voy a explicar de una manera sencilla cómo se me hace tan fácil perdonar a quien ni siquiera me ha perdido perdón porque es un perdón de amor incondicional.

Las razones por las cuales yo perdono a esta persona están sostenidas por dos razones principales.

La primera es la más importante de todas y es la siguiente:

Yo soy plenamente consciente que el rencor me aleja de Dios y me aleja de la gracia de Dios porque si yo llevo rencor por una persona es como si llevara rencor por Dios porque ese ser humano es parte de Dios y es parte de su creación y si yo amo a Dios debo amar todo lo que viene de él.

Para mí es importante mantener una conexión con Dios y el perdón es el canal que me mantiene bajo la gracia de Dios y no hay nada que pueda lograr separarme de su gracia y de su presencia.

El perdón es una demostración de amor hacia Dios.

Yo amo a Dios sobre todas las cosas y si realmente lo amo sobre todas las cosas no puedo permitir que el rencor se interponga entre esa relación y  esa conexión que tengo con Dios.

Sería contradictorio decir yo amo a Dios y no amar a sus hijos que son parte de él.

Yo amo a sus hijos en  su completa imperfección.

La segunda razón es la siguiente:

La segunda razón por la cual perdono a esta persona es porque entiendo y tengo plena conciencia que detrás de su acción había temor, había mucho miedo.

El comportamiento incorrecto de esta persona está basado en su miedo y ha sido ese miedo el principal culpable de que la relación entre nosotros se halla roto.

Debemos entender que muchas personas no son malas y no son crueles sino que son personas que están actuando en un lugar de miedo y ese miedo los lleva actuar de ese modo que luego nosotros podemos ver como algo cruel algo que los hace ver como personas malas cuando realmente no son personas malas son personas que están influenciadas por una energía de miedo y ese miedo es el que hace que esa persona se comporte de ese modo y eso es algo totalmente aceptable y razonable para conceder un perdón genuino y de corazón.

Es importante reflexionar que hay detrás de un comportamiento que podemos catalogar como malo o cruel.

Porque detrás de esa crueldad se puede esconder mucho miedo. 

Hoy no puedo decir que esta persona cruel y mucho menos que fue mala conmigo, sería injusto llamarla cruel.

La vida me ha llevado por un camino muy intenso donde las experiencias que he experimentado me han colocado en un lugar donde puedo ver la vida desde un lugar mucho más elevado de conciencia.

Es gratificante tener la oportunidad de encontrarme con  esta persona todavía por la calle y poder sentir esa paz, esa calma y esa serenidad que solo el perdón te puede otorgar.

Solo el perdón puede concederte esa paz interior y mantenerte conectado con la gracia de Dios.

 

A pesar de haber tenido tantas experiencias negativas hoy puedo solamente dar gracias porque gracias a ellas hoy soy la persona en la cual me he convertido, en una persona más amorosa, más compasiva más empática, más paciente y más comprensiva con el dolor y la batalla que cada persona está enfrentando en su viaje por esta tierra.

 

Hoy solo puedo invitarte a ti a explorar tu corazón y buscar si en algún  lugar oscuro donde se aloja el rencor.

Si encuentras algún rencor trabaja para sacarlo de allí y si te cuesta sacarlo de allí yo te ofrezco mi ayuda sincera e incondicional porque yo quiero que tú recuperes tu relación con Dios porque es lo único que va a llenar tus vacíos porque es lo único que va a llenar tus días de alegría porque es el motor que necesitamos para vivir en amor vivir, en gratitud, vivir en la aceptación, vivir en el compartir y sobre todo vivir en el perdón.

 Maria G.

Extracto del libro:Una vida de perdón


Historia de perdón la amiga envidiosa

La amiga envidiosa

La envidia es una amiga traicionera que puede conducirte por senderos de tormento y desolación. No distingue género ni estatus social al manifestarse, sembrando caos en las vidas de quienes la albergan. Es una compañera implacable que perpetúa un estado de insatisfacción y vacío. Las almas caen fácilmente en las redes de la envidia al centrarse en sus carencias, ignorando las bendiciones que les rodean. En un mundo cada vez más moderno y perfeccionista, donde las exigencias de la sociedad florecen, se crea el escenario idóneo para que la envidia se arraigue en la vida de tantas personas. Esta sombra puede presentarse en diversas situaciones cotidianas, pero una de las más comunes es el anhelo por la belleza o el físico ideal.

Los certámenes de belleza que se celebran anualmente en diferentes rincones del mundo han contribuido, de manera directa, a que este dilema se amplifique. 

Estos concursos exigen un cuerpo esculpido, donde la imperfección es despreciada o condenada. Si no posees el cuerpo perfecto, te ven excluido de competencias que se autodenominan como la búsqueda de la belleza.

Estos eventos, que se presentan bajo el noble título de "belleza con propósito", se convierten en un arma de doble filo, obstaculizando la construcción de una sociedad que fomente el amor propio en la mujer contemporánea.

Estos concursos en su búsqueda de la belleza están creando en la mujer mucha inseguridad  ya que no pueden entrar en los estándares  de belleza y serían clasificadas como mujeres feas o que les faltan cosas para ser completamente  mujeres bellas.

 

El peligroso mensaje que está dejando estos concurso de belleza de manera inconsciente es que la mujer se rechace a sí misma y no quiera aceptarse tal y como es porque no cumple con los estándares de belleza de la actual sociedad que está cada vez más promoviendo este tipo de belleza a través de las redes sociales y otros medios de comunicación.

 Es probable que por el lado de los hombres la situación sea menos caótica cuando se trata de la belleza física ya que los concursos de belleza para los hombres son muy escasos. Lo que nadie habla de estos concursos de belleza es que están siendo la causa de la infelicidad de millones y millones de mujeres alrededor del mundo pero de esto nadie habla. Cada día hay millones de mujeres que cuando se paran delante de un espejo odian lo que ven de sí mismas y les cuesta mucho aceptarse como son lo que provoca en ellas tristeza e inseguridades y lo más terrorífico que provoca es la envidia.

 La envidia es una serpiente silenciosa que va poco a poco tomando cada vez más terreno en tus pensamientos y creencias  y te convierte en un esclavo de ella.

Las almas envidiosas habitan en un tormento perpetuo que les impide abrazar la felicidad y disfrutar de una vida en paz. Recuerdo a una amiga que nunca aceptó su cuerpo tal como era; desde joven, anhelaba transformarlo. Soñaba con poseer una figura que consideraba "normal", lo cual le trajo inseguridad y descontento.

 En una ocasión, asistimos a una fiesta juntas, y su comportamiento fue extraño. Sentadas una frente a la otra, noté que le resultaba difícil mirarme, como si algo en mi presencia le causara incomodidad, aunque en ese instante no sabía con certeza qué era.

 Con el tiempo, la claridad llegó, y comprendí que su malestar estaba arraigado en su propia lucha con la aceptación y el amor propio.  Nunca imaginé que su inseguridad pudiera ser la raíz de su incomodidad. Era precisamente esa parte de su cuerpo, esa que no lograba aceptar, lo que provocaba su tormento. Su esbelto cuerpo, con una medida de pecho casi inesistente, la conducía hacia la sombría senda de la envidia.

A medida que pasaba el tiempo, entendí que su desasosiego provenía de lo que ella deseaba y le faltaba, mientras que yo lo poseía sin esfuerzo. Siempre he abrazado mi cuerpo tal como es; quizás porque no siento que me falte nada, no puedo concebir cuánta angustia puede causar no sentirse adecuada.  Esta envidia se manifestaba de una manera devastadora y destructiva. Su envidia causó divisiones y conflictos entre diversas personas.

El principal dilema de aquellos que albergan envidia radica en su ignorancia sobre su propio estado emocional; no son plenamente conscientes de que sus palabras y actos brotan de una sombra envidiosa. Este desconocimiento los convierte en seres aún más peligrosos, pues sus acciones pueden acarrear consecuencias devastadoras, sin que lo perciban. 

Los envidiosos a menudo vierten palabras negativas sobre el objeto de su envidia, distorsionando la realidad que les rodea. Por ello, es crucial, al detectar a una persona envidiosa, establecer una distancia prudente; son seres potencialmente nocivos que pueden infligir daño sin tener plena conciencia de ello. Una persona consumida por la envidia siempre buscará la oportunidad de desahogar su malestar. Esa frustración, inconformidad y vacío interior necesitan salir a la luz de alguna manera.

Recuerdo que una vez  mi amiga envidiosa, quien, en varias ocasiones, dejó escapar su envidia de modo inconsciente; se  le presentó el motivo ideal para sacar a flote su oscuridad emocional y descargar en mi toda su miseria arrojandome la basura, el motivo para hacerlo  era insignificante ante el acto vergonzoso que cometió contra mi.

El envidioso, en su afán, intentará humillar, hacerte sentir menos y difamarte. Mi amiga encontró en esa acción  humillante la forma de menospreciar y encontrar un alivio para escarpar por un momento de su angustiante y tormentosa  envidia.

Es asombroso hasta dónde puede llevarte la envidia, causada por su propia infelicidad y descontento con la vida.  Porque quien vive en la envidia jamás conocerá la felicidad, y esa infelicidad se manifiestan en sus palabras y  en cada uno de sus actos.

Recuerdo con claridad aquel día en el que otros fueron testigos del evento vergonzoso que esta amiga llevó a cabo en mi contra; ahora, al evocar ese momento, lo único que siento es una profunda lástima. Su acto deshonroso revela su lado más sombrío y refleja cuán miserable es su existencia.

Ella volcó su frustración sobre mí porque poseo algo que anhela con fervor pero que le es inalcanzable. Me convertí en la víctima de su desasosiego y su dolor por no poder alcanzar ese cuerpo con las medidas de pecho que tanto desea. Te preguntarás cómo me siento tras haber sido tratada de esa manera. La verdad es que siento una gran compasión por ella, pues es una víctima de la envidia. No podría enojarme con ella, ya que no es ella la culpable, sino la envidia misma, que la lleva a comportarse de tal forma hacia mí.

No es justo que dirija mi ira contra ella cuando, en realidad, es otra víctima de la envidia que la atormenta día tras día. Solo imaginar el calvario que atraviesa esta desafortunada mujer me provoca una profunda compasión.

 

La envidia es una mala amiga que solo llega a tu vida a robarte tu felicidad.

 Recordando este evento vergonzoso, no albergo ningún tipo de rencor hacia esta amiga. Muchos podrían experimentar ira, pero esa ira sería injusta, dirigida hacia una alma que, atrapada en una prisión mental, se ve dominada por la despiadada envidia. Siento compasión por el calvario que enfrenta esta persona, y solo puedo desearle lo mejor, con la esperanza de que logre sanar su envidia y encuentre el camino para amarse y aceptarse tal como es.

Tuve una experiencia similar con otra amiga, donde empecé a notar un comportamiento extraño en ella. Esta amiga anhelaba profundamente estar más delgada, pero enfrentaba dificultades para lograrlo. En esta ocasión, las circunstancias fueron algo diferentes; gracias a la experiencia anterior, fui cultivando la habilidad de reconocer los gestos y palabras de quienes sienten envidia. Solo me tomó un instante captar las sutiles señales que me advertían de un posible resentimiento en su corazón.

Su mirada, su lenguaje corporal y sus palabras la traicionaron, revelando inconscientemente la envidia que emergía por no poseer el cuerpo ideal. Noté su incomodidad al mirarme, y también supe que había hablado mal de mí sin que ella siquiera lo sospechara, pues tenía conocimiento de que sus palabras se esparcían con otros.

El envidioso siempre buscará la forma de menospreciarte; si no hay nada real de qué hablar, inventará historias que alimenten su resentimiento.

De este modo, logré detectar a tiempo la envidia de mi amiga, de la cual tuve que alejarme forzosamente para evitar vivir más experiencias negativas similares. Esta otra amiga me hizo perder amistades, pero el poder abrazar la verdad en mis manos, sabiendo que ella habló mal de mí, no me convierte en una persona juzgadora.

No deseo juzgarla ni enojarme con ella, porque comprendo que no quiere ser envidiosa; nadie anhela la infelicidad, y las personas envidiosas suelen estar profundamente desdichadas. Nadie elige ser envidioso de manera voluntaria, pues todos anhelamos evitar el sufrimiento y las penurias. La envidia atrapa a las personas por diversas razones.

Comprender el motivo real puede ser crucial para enfrentar y, eventualmente, sanar esta emoción. Si alguna de ellas siente descontento con su apariencia, es fundamental que lo reconozca con humildad. La aceptación en tales circunstancias puede aliviar la carga que llevan.

También es esencial no centrar la  atención en lo que nos falta, ya que este enfoque puede despertar la envidia en los corazones. Cuando te concentras en tus carencias, inconscientemente abres las puertas a esos sentimientos de envidia.

Si anhelas mantenerte alejado de tales sombras, es crucial cultivar un estado de gratitud por lo que posees y liberarte de la carga de lo que te falta.

La envidia, al florecer, revela un dilema profundo sobre el amor propio, atrapando a muchos en la lucha de aceptarse tal como son. Nuestro cuerpo es un templo sagrado; debemos amarlo y cuidarlo con ternura, sin permitir que el juicio lo empañe.

Las dos amigas que actuaron en mi contra, mostrando una crueldad inesperada, solo pueden recibir mis deseos de que la vida les muestre el camino hacia la luz de la verdad y que comprendan la necesidad de trabajar en su envidia. Deben aceptar con humildad ese sentimiento antes de poder sanarlo.

La envidia atormenta constantemente a estas dos almas, y lo único que puedo sentir por ellas es compasión. Me compadezco del tormento que enfrentan día tras día. Todos merecemos ser felices, y para alcanzar esa dicha, debemos desterrar la envidia de nuestras vidas, pues trae consigo dolor, sufrimiento, separación y rencor.

 ¿Y tú, has sanado tu envidia o te has preguntado alguna vez si eres una persona envidiosa?

Para descubrir la respuesta auténtica, se necesita una profunda humildad que permita que nuestra alma se abra por completo, revelando así la esencia de la verdad.

Personalmente estoy evaluando la posibilidad de realizar terapias basadas en  sanar la envidia visto que este mal esta afectando a millones de personas y esta siendo la principal causa de su descontento y amargura.

La envidia, sombra oscura, provoca discordia y separación entre los seres humanos. Es un mal que inflige profundo daño, y poco se hace para erradicarlo y prevenir su expansión. Se ha demostrado que quien sucumbe a la envidia enfrenta mayores probabilidades de caer en la trampa de la depresión y otras dolencias mentales. Además, un cuerpo que habita en la penumbra de emociones negativas puede ser presa de afecciones físicas, ya que estas emociones adversas debilitan nuestro sistema inmunológico.

Las emociones negativas que puede provocar la envidia como son la tristeza, la ira y el resentimiento pueden ser el cóctel perfecto para dar origen a serias enfermedades.

 

No podemos normalizar la envidia que, aunque pueda parecer inofensiva y traviesa, oculta tras su velo algo oscuro y perverso. Esta sombra puede arruinar la vida de innumerables almas que corren el riesgo de convertirse en sus víctimas.

La envidia es una manifestación de la escasez de amor hacia nuestro prójimo. Esta sombra oscura es un mal que divide a las almas y genera tormentos profundos en aquellos que sufren bajo el peso de esta energía negativa.

Aristóteles describió la envidia no como un deseo benigno de lo que alguien más posee, sino “como el dolor ocasionado por la buena fortuna de los demás”.

Todos hemos recorrido el penoso sendero de cruzarnos con almas envidiosas, cuya oscura energía puede no ser evidente al principio. Sin embargo, con el tiempo, el comportamiento extraño de estas personas puede revelar la sombra de su ser, obligándonos a tomar la difícil decisión de distanciarnos de quienes apagan su propia luz con la envidia que sofoca su felicidad.

Aquellos que cargan esta energía negativa, como es la envidia, son seres infelices, atrapados en una tormenta de emociones, y por ello, siento una profunda compasión. Esta empatía me ha llevado a componer una canción destinada a ayudar a quienes sufren por el tormento de la envidia, guiándolos hacia la luz al final de su oscuro túnel.

No es necesario señalar ni criticar a quienes, a través de sus acciones, manifiestan una envidia latente, pues su comportamiento lo grita a voces. No debemos condenar a estas almas, ya que estoy convencida de que nadie desea habitar en esa tormenta.

Esta emoción destructiva puede fragmentar amistades, familias e incluso matrimonios, ya que no tiene piedad y convierte a las personas en víctimas de su propia negatividad. Esta energía oscura invade sus almas y les impide vivir en paz, dedicándose a perturbar el bienestar ajeno.

Lo más alarmante es que, en su mayoría, las personas no logran reconocer que cargan con este problema de envidia; aceptan vivir en este malestar sin preguntarse si hay algo que puedan hacer para transformar sus vidas y liberarse del sufrimiento que le causa ver la felicidad de los demás.

Como decía Sócrates: "La envidia es el veneno del alma". Este sentimiento, que surge cuando se desea lo que otros tienen, puede llegar a ser un monstruo perturbador que acecha nuestras vidas y afecta a nuestra felicidad y bienestar.

También el destacado Nietzsche decía que, la envidia podía ser un acicate para la superación, un estímulo para la creación. El individuo que es capaz de canalizar su envidia, de convertirla en admiración y emulación, puede llegar a superar al objeto de su envidia y alcanzar su propia grandeza.

La envidia en su significado espiritual tiene sus raíces en la desconfianza en la provisión de Dios. Cuando envidiamos, estamos esencialmente diciendo: "Dios no me ha dado lo suficiente". 

También revela un corazón insatisfecho, que siempre anhela más y más. La envidia es un veneno que corroe el alma.

Tras la envidia se esconde la impotencia de un deseo incumplido. Refleja el amargor insoportable de saber que alguien lo ha hecho realidad. Quien envidia, aclaraba Pulcini, irá “en contra de sus propios intereses con tal de que otro tenga daño”. Por eso es una pasión triste, porque no beneficia a nadie.

 La envidia es una clara señal de la ausencia de amor hacia el prójimo.

Jesús dijo, si ustedes lo hacen todo por envidia o por celos, vivirán tristes y amargados; no tendrán nada de qué sentirse orgullosos, y faltarán a la verdad. "Porque esa sabiduría no viene de Dios, sino que es de este mundo  y produce celos, peleas, problemas y todo tipo de maldad."

En general, las personas pueden sentir vergüenza al reconocer que experimentan envidia. Sin embargo, con un poco de humildad, es posible aceptar esta emoción que nos atormenta. 

Al hacerlo, podemos comenzar a sanar y liberarnos de ese tormento, que a menudo nos mantiene en la oscuridad y nos impide vislumbrar la luz del amor que reside en cada uno de nosotros.

Es fundamental cultivar hábitos saludables que nos alejen de la envidia, como el ejercicio de la gratitud. Incluir un sentido de agradecimiento por las pequeñas cosas de la vida, a menudo desestimadas, es esencial para nuestro bienestar diario. 

Con frecuencia, permitimos que la carencia de lo que deseamos desvíe nuestra atención hacia lo que nos falta, descuidando así la importancia de apreciar lo que ya poseemos. Mantenernos en un estado de gratitud nos ayuda a enfocarnos en lo positivo y a enriquecer nuestra vida.

No es necesario contar con grandes posesiones materiales para experimentar la felicidad y cultivar un corazón agradecido. Lo fundamental radica en sentir gratitud por lo que se tiene en el presente.


 Maria G.

Extracto del libro: Una vida de perdón



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lunes, 10 de junio de 2024



 El poder del pensamiento

El poder del pensamiento es un concepto que ha sido explorado por filósofos, psicólogos y líderes espirituales durante siglos. La idea central es que nuestros pensamientos tienen un impacto profundo en nuestras vidas, tanto internas como externas.

¿Cómo funciona el poder del pensamiento?

 * Nuestros pensamientos crean nuestra realidad: Lo que pensamos repetidamente se convierte en nuestra verdad. Si pensamos constantemente en pensamientos negativos, como "no puedo hacerlo" o "soy un fracaso", es probable que nos sintamos desmotivados y que no alcancemos nuestros objetivos. Por el contrario, si nos enfocamos en pensamientos positivos, como "puedo hacerlo" o "soy capaz", es más probable que tengamos éxito.

 * Nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones: Nuestros pensamientos son la base de nuestras emociones. Si pensamos en algo triste, nos sentiremos tristes. Si pensamos en algo feliz, nos sentiremos felices.

 * Nuestros pensamientos controlan nuestro comportamiento: Nuestros pensamientos determinan nuestras acciones. Si pensamos en hacer algo, es más probable que lo hagamos.

¿Cómo podemos aprovechar el poder del pensamiento?

 * Cambiar nuestros pensamientos: Podemos cambiar nuestros pensamientos prestando atención a lo que pensamos y reemplazando los pensamientos negativos por positivos.

 * Enfocarnos en lo que queremos: Podemos enfocarnos en lo que queremos en la vida visualizando nuestros objetivos y afirmando nuestras metas.

 * Ser agradecidos: Podemos ser agradecidos por las cosas buenas de nuestras vidas, lo que nos ayudará a enfocarnos en lo positivo y a tener una perspectiva más optimista.

El poder del pensamiento es una herramienta poderosa que podemos usar para crear la vida que queremos. Al tomar conciencia de nuestros pensamientos y elegir enfocarnos en lo positivo, podemos aumentar nuestra felicidad, éxito y bienestar.

Aquí hay algunos recursos adicionales que puedes explorar:

 * El libro "El poder del pensamiento positivo" de Norman Vincent Peale

 * El sitio web "El poder del pensamiento" de Rhonda Byrne

 * El video "El poder de los pensamientos" de Víctor Rodrigo


jueves, 6 de junio de 2024

Mapa vibracional




Te has preguntado como andas vibrando en este momento?

Recuerda que tu eres lo que piensas. Tus pensamientos son creados por tus cualidades positivas y negativas. Más que cuidar tus pensamientos debes cuidar tus cualidades porque son las responsables de crear la mayoría de los pensamientos que tienes durante todo el dia y esto va afectar tu campo vibratorio y tu salud física y mental. Te invito a ver las siguientes imágenes.







 



jueves, 18 de abril de 2024

Según el mundo espiritual eres pobre?








 ¿Eres una persona pobre?


Descubre si, en el vasto reino espiritual, te consideras una persona pobre.


La creencia de ser una persona carente puede engendrar complejos e inseguridades que obstaculizan tu búsqueda de la felicidad plena. 


La pobreza, en su esencia, actúa como un velo que impide conectar con un estado elevado de bienestar, pues no se puede hallar dicha en la penuria.


¿Te has cuestionado alguna vez si realmente eres una persona pobre?

¿Posees un entendimiento claro de lo que esto significa?


Es posible que tu respuesta sea un rotundo "sí", convencido de que eres una persona pobre, sin dudarlo ni un instante. Pero, ¿de dónde surge esa creencia limitante que muchos llevan consigo? 


El entorno social y familiar juega un papel crucial en la formación de esta percepción, arraigándose profundamente en nuestras convicciones.


La esencia de esta reflexión radica en que tal vez no seas una persona pobre y aún no lo reconozcas, viviendo en la sombra de una creencia que no te pertenece realmente.


Para despejar cualquier duda sobre tu verdadera situación, es fundamental comprender el concepto genuino de pobreza.


¿Qué es ser pobre?

Una persona pobre es aquella que no logra satisfacer o cubrir sus necesidades básicas, las cuales le permiten llevar una vida digna.

¿Están tus necesidades básicas cubiertas? Si cuentas con un hogar, alimento y los recursos necesarios para vivir con dignidad, no eres una persona pobre; eres una alma próspera que ha florecido y posee la capacidad económica de satisfacer sus necesidades esenciales y disfrutar de una vida digna.

Una vez que comprendas estas creencias distorsionadas sobre la pobreza, puedes comenzar a adoptar esta nueva creencia en tu realidad, proyectando y creyendo que eres una persona próspera, abandonando así la idea de ser pobre.

De este modo, estarás despojándote de una creencia limitante que no te permite experimentar la felicidad y plenitud en tu vida.

Esto te ayudará a ser más seguro de ti mismo, más feliz y, sobre todo, a sentir paz con la existencia que estás creando, sin dejarte atormentar por creencias impuestas por una sociedad consumista que desea que continúes consumiendo para enriquecer a unos pocos.

Hasta ahora, hemos discutido la pobreza como la condición de quienes no pueden cubrir sus necesidades y llevar una vida digna.

También hablamos de una persona próspera, aquella que posee la habilidad de satisfacer sus necesidades y llevar una vida digna.

Finalmente, exploremos qué significa ser una persona rica en el ámbito espiritual. Una persona rica es aquella que se dedica a acumular bienes superfluos que realmente no necesita.

Podrías pensar que la imposibilidad de adquirir un Lamborghini te sitúa en la pobreza, pero aquí se entrelaza un matiz fascinante sobre lo que realmente define a una persona en esta condición. La verdadera pobreza se mide por la incapacidad de obtener lo esencial para vivir con dignidad.

No poder comprar un Lamborghini no te clasifica como pobre, ya que anhelas un bien que no es vital, sino un mero deseo. 

En la sociedad contemporánea, esta creencia se refuerza: "soy pobre porque no puedo tener un carro de lujo".

Sin embargo, esa necesidad de un automóvil solo surge si el transporte es fundamental, como en el caso de vivir en un lugar remoto sin acceso al autobús. Pero, recordemos, no es necesario poseer un coche lujoso para satisfacer esa necesidad.

Lo que deseo que comprendas es que la falta de bienes ostentosos no te convierte en una persona pobre. 

La verdadera pobreza reside en las carencias que impiden una vida digna, y la ausencia de lujos no limita tu capacidad de vivir con integridad.

Por ejemplo:

  • ¿Necesitas una mansión de 20 habitaciones para vivir una vida digna? No

También puedes habitar una casa de 2 habitaciones y eso no te convierte en una persona pobre.

  • ¿Necesitas comprar una cartera costosa para vivir una vida digna? No

Una cartera sencilla puede satisfacer tu necesidad de llevar tu dinero, y eso no define tu valía como persona.

  • ¿Necesitas inscribir a tus hijos en escuelas costosas para vivir una vida digna? No

En una escuela pública, tu hijo también recibe la educación que necesita, y esto no te hace una persona pobre.

  • ¿Necesitas embarcarte en unas vacaciones en un crucero para vivir una vida digna? No

El no poder hacer un crucero no significa que seas una persona pobre; puedes tener la certeza de llevar una vida digna sin necesidad de un crucero, ya que este no es un requisito vital para el ser humano.

  • ¿Necesitas cenar en un restaurante de lujo para vivir una vida digna? No

No es necesario visitar un restaurante de lujo para definir tu dignidad; puedes disfrutar de una vida plena sin esa experiencia, y la imposibilidad de hacerlo no indica pobreza, ya que no satisface una necesidad vital.

Estos son solo algunos ejemplos para ilustrar que no poder acceder a lo mencionado anteriormente no es crucial para satisfacer las necesidades humanas y no significa que seas una persona pobre.


Es fundamental que el ser humano comprenda la distinción entre ser pobre, ser próspero y ser rico, para liberarse de creencias que pueden estar causando estrés, dolor, frustración, tristeza, falta de confianza, enojo, rencor, ansiedad, envidia, avaricia, egoísmo, depresión, conflictos familiares, entre otros.


"La carencia de lujos no te define como una persona pobre"


Recuerda siempre que la pobreza nace de la ausencia de lo verdaderamente esencial para llevar una vida plena y digna.

Empieza a sentirte próspero y agradecido por tu abundancia. Así, emanando emociones positivas, elevarás tu vibración y te conectarás con lo divino. Y nunca olvides: "¡la simplicidad no resta felicidad!


Maria G.
Trabajador de luz

Oración       

Amado Dios, presérvame de poner 
mi corazón en las cosas del
mundo y más aún de albergar codicia;
 ayúdame a vivir con la
moderación y el control que debe
 caracterizar a los

hijos de Dios. Te amo, amén.

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