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sábado, 18 de enero de 2025

La amiga celosa


 

La amiga celosa 

La amistad, en su esencia más pura, no necesita ser perfecta. Ninguna relación social alcanza esa idealización; las relaciones familiares, laborales, e incluso entre amigos, son un reflejo de nuestra humanidad.

La vida, en su generosidad, te brinda la oportunidad de conocer a almas extraordinarias con las que se puede forjar un lazo profundo y de confianza. Al mismo tiempo, también presenta encuentros con quienes revelan nuestras sombras, convirtiéndose en vitales complementos para nuestro crecimiento espiritual. Una amistad no debe ser impecable para ser valiosa y hermosa. En cada interacción humana, la paciencia y la tolerancia hacia los defectos ajenos son esenciales. Ciertas situaciones demandan una precaución especial, pues existen amistades disfrazadas.

Una amistad disfrazada es aquella en la que alguien finge ser tu amigo, aunque en su interior no lo sienta así. A menudo, esto ocurre porque la persona carece del valor para confesar su falta de interés en establecer una conexión sincera. Numerosos factores pueden obstaculizar el florecimiento de una amistad auténtica entre dos o más individuos.

 

En este relato, deseo evocar uno de los factores que marcaron mi vida junto a una persona con quien compartía un profundo afecto y una conexión singular. Tristemente, lo que pudo haber sido el hilo dorado de nuestra hermosa amistad se vio desgastado por los celos. Todo comenzó como un mágico amanecer, solo para transformarse luego en una total penumbra. Esta cautivadora experiencia tuvo lugar en una casa familiar donde inicié un nuevo capítulo laboral.

 El lugar, repleto de naturaleza, me encantaba, y me maravillaba todo lo que mis ojos podían apreciar. Fue allí donde conocí a una hermosa mujer de ojos azules, cuya belleza casi podía compararse con la de un ángel. Con rapidez, forjé un lazo con ella; compartía sus inquietudes, preocupaciones, dolor y tristeza conmigo. Era imposible no encariñarse, pues en sus ojos brillaba la esencia pura de su alma.

Aparentemente, todo marchaba de maravilla en aquel trabajo, y me sentía afortunada de haber cruzado caminos con alguien tan extraordinario. Sin embargo, una mañana, el destino dio un giro, y la ilusión que albergaba se desmoronó ante mis ojos. Apenas llevaba unos días en aquel lugar y ya había forjado lazos con cada uno de sus habitantes. Mis ojos, que antes resplandecían de ilusión, se apagaron en la tristeza y el dolor.

 

Sorpresivamente, una mañana recibí la noticia de que ese día sería el último que trabajaría en aquel lugar. Todo me tomó por sorpresa, sin darme el tiempo de reflexionar sobre el motivo de tales eventos. ¿Por qué, si estaba tan ilusionada con ese trabajo, debía abandonarlo? Al llegar a casa, me pregunté si había dado todo de mí, pero quizás no fue suficiente.

Esa mañana, me despedí llorando de mi querida amiga. Le entregué mi número de teléfono, deseando que continuáramos en contacto, pero sorpresivamente, me quede esperando sin recibir ninguna noticia de ella.

Me pareció extraño, pues estaba casi segura de que entre nosotras había una amistad digna de perdurar. El tiempo, en su sabiduría, coloca cada cosa en su sitio, y la verdad, tarde o temprano, reclamaria su lugar.

Algunas cuestiones quedaron en el aire, con dudas sin respuesta que me acompañaron por un largo tiempo. Quizá hubo señales sutiles que no supe interpretar. Recuerdo que una vez ella me preguntó por qué me vestía de esa manera  y  tomó mi pantalón  con un gesto incomodo y lo lanzó, diciendo: "Así, con este pantalón."

Yo le dije y le respondí: ¿qué tiene de malo si las otras también se visten igual, con el mismo pantalón? Me preguntaba por qué se hacía un problema por el pantalón cuando las demás lo llevaban puesto. No le di mucha importancia a su actitud, pero más tarde esa sería la clave para entender lo que sucedió en aquel lugar. Pasó más de un año antes de que se me presentara la oportunidad de regresar a trabajar allí. El tiempo es sabio y revela lo que no puede permanecer oculto. Recuerdo aquella tarde cuando volví a ese lugar y pude reencontrarme con mi querida amiga; para mi sorpresa, no reaccionó como yo esperaba. Cuando finalmente vi a mi amiga, le dije con gran alegría: "¡Regresé a trabajar aquí!" Al escuchar mis palabras, su rostro se tornó serio, como si hubiera recibido una mala noticia.

Ella no estaba feliz de verme, y no entendía el motivo de su extraño comportamiento. Ella era mi amiga, y sentía un profundo cariño por ella, pero al ver su actitud, me quedé completamente congelada y sorprendida por su frialdad y distancia. Su comportamiento me estaba enviando un mensaje que aún no había logrado descifrar.

Un nuevo suceso extraño se perfilaba en el horizonte, y sería este acontecimiento el que desvelaría la verdad oculta de lo que realmente estaba sucediendo.

Al día siguiente, recibí una llamada que me reveló que esta noble alma había decidido renunciar a su empleo. No creo que haya sido mera casualidad que ella optara por dejar su puesto precisamente después de enterarse de que yo regresaría a trabajar allí. Todas las señales apuntaban a que su corazón ardía con celos.

Ella experimentaba incomodidad al escuchar a su esposo hablar de mí. Puedo comprender perfectamente su desasosiego al oír a su pareja mencionar tanto mi nombre. Es una reacción humanamente comprensible, pero a la vez desconcertante. Una vez más, he perdido a una amiga, y esta vez no ha sido por el temor que me arrebató a la otra, sino por los celos que han desgarrado mi vínculo con esta gran amiga. Un enigma que aún no he logrado desentrañar.

Ella no soportó la idea de que yo regresara a trabajar a aquel lugar y tener que quizás revivir la misma experiencia del pasado y escuchar a su esposo hablar de mí. 

Mi repentina salida de aquel lugar fue provocada por ella; ella era la causante de que me obligaran a abandonar aquel espacio. Los sentimientos de celos son un tormento que atormenta a cualquier ser humano, y yo puedo empatizar con quienes lo sufren, comprendiendo el calvario que atraviesan. Es doloroso saber que aquella amiga a la que tanto quisiste, a quien escuchaste con amor y afecto, sea la razón de mi salida de un trabajo que tanto me apasionaba. Podría ser sencillo dejarse llevar por la ira, pero me lleno de compasión, me envuelvo en comprensión. No puedo afirmar que ella sea una mala persona por sus acciones; simplemente fue una víctima de las tempestades que puede desatar una persona consumida por los celos.

Creo que nadie anhela vivir en el tormento que los celos traen consigo, pues estos, cual sombras inquietantes, nos arrebatan la paz. Yo elijo transformar esa posible rabia y frustración en compasión hacia aquella amiga querida, quien se vio atrapada por su propio veneno. He pagado, en efecto, el precio de esos celos, los cuales me arrebataron el trabajo que tanto amaba. Hoy, al escribir estas líneas y recordar todo lo sucedido, me embarga una profunda sensación de paz y tranquilidad, ya que en todo momento actué con buena fe, sin intención de causar daño, sino todo lo contrario. Siento un inmenso agradecimiento hacia aquella familia que me brindó la oportunidad de trabajar con ellos. Aunque solo fueron unos pocos días, su impacto en mi corazón es perdurable. A cada uno de ellos les tomé un gran cariño, un afecto que persiste hasta hoy, pues no solo es cariño, sino también respeto y admiración. Admiro a esta familia, pues siempre me trataron con dignidad y cortesía, algo que el dinero no puede comprar. El respeto es una huella impresa en el alma, una joya que no puede ser adquirida; esta familia, con su gentileza, siempre será recordada con gratitud por la forma en que me trataron.

Esta historia parece sacada de novelas, ¿no crees? A menudo pensamos que estos sucesos solo habitan en películas o relatos literarios, pero son narrativas que se entrelazan en nuestra vida cotidiana. Muchas personas, atrapadas en situaciones como estas, llevan consigo cicatrices que marcan su existencia, dejando corazones rotos y, en el peor de los casos, un profundo rencor y rabia que arde en su interior. En mi caso, quizás lo que ocurrió fue injusto, pero tras esa injusticia había una alma que buscaba liberarse de un tormento que la consumía, y eso está bien.

Comprendo que su intención no fue maliciosa; simplemente anhelaba despojarse del sufrimiento que la atormentaba, y para ello, yo debía ser eliminada de su vida. La vida siempre nos ofrece la elección entre el bien y el mal, entre el odio y el amor, entre el rencor y la compasión. No permitiré que una experiencia negativa, donde aquella a quien consideraba amiga me dio la espalda, me inunde de rencor. Seguramente su acción no fue justa, pero tampoco es equitativo que yo me llene de resentimiento hacia ella. Se necesita mucho amor y compasión para enfrentar situaciones así, sin dejar que el odio y el rencor despierten en nuestro ser. Juzgarla no serviría de nada; el verdadero enemigo son los celos, que la llevaron a actuar de esa manera.

 Ella, en realidad, es buena, pero fue víctima de la temible y destructiva naturaleza de los celos. Los celos arruinaron esta hermosa amistad que tanto valoraba. He perdonado a este ser humano excepcional; no la condenaré por sus actos, pues no soy quien para juzgar sus decisiones. Me aferraré a la parte hermosa que vi en ella: esa gran mujer dulce, trabajadora, llena de ilusiones y sueños por delante, esa maravillosa mujer de ojos azules que siempre brillarían en mi memoria.

Maria G.

Extracto de mi libro: Una vida de perdón

 

 

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lunes, 6 de enero de 2025



Mi oráculo de la envidia 

Próximamente podrás consultar si el oráculo de la envidia tiene un mensaje especialmente para ti. 

El oráculo de la envidia está diseñado para ayudar a aquellas personas que tienen la sombra de la envidia y aún no han logrado identificarla. 

Este oráculo te ayuda a descubrir si tienes una envidia que sanar para poder avanzar en tu camino espiritual.

La envidia es un estado oscuro muy tormentoso que te impide alcanzar tu mayor potencial a nivel espiritual.

La envidia te impide ser feliz y vivir una vida plena de gozo y serenidad. 

La envidia genera conflicto entre las personas y provoca separación y discordia. 

Aquel que quiera vivir en paz necesita sanar su envidia.

Es necesario que te liberes de la amargura que provoca la envidia y te des la oportunidad de ser feliz.


Asha Soy







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 La mujer buena también tiene que demostrar que es buena en la adversidad porque es muy fácil ser bueno cuando las cosas van bien pero saber ser bueno, solidario, empático, comprensivo y paciente con aquel que está enfrentando sus propias batallas y sus propios demonios es lo que te define como una buena persona.


Tener compasión por aquel que bajo su ignorancia te trata de manera incorrecta es de una buena persona. 


Perdonar aquel que te ha tratado de manera incorrecta es una buena persona. 


Aquel que prefiere callar un chisme mal intencionado es una buena persona. 


El que no envidia el éxito de otra persona es una buena persona. 


Una persona que te ofrece su ayuda de manera desinteresada es una buena persona. 


Las personas buenas no andan juzgando y  criticando aquel que está todavía enfrentando sus propias batallas y que le resta aún mucho camino por recorrer. 

Una buena persona te mirará con ojos de compasión y no te juzgará y no te criticará y no te echará en la boca de los leones.


Asha soy

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 "Soy feliz cuando veo las personas que me importan felices"


Esta típica frase demuestra que tienes una felicidad limitada.

Sentir felicidad solo por la persona que te importan demuestra tu capacidad limitada de expandir tu felicidad. 

Cuando decidimos ampliar y despertar el amor a un nivel más elevado podemos disfrutar del gozo que se puede sentir por ver felices a personas que ni siquiera conocemos. 

La felicidad es una emoción positiva que nutre nuestro estado emocional. 

Mientras más felices no sentimos más fortalezido estará nuestro estado emocional.

Tener un corazón abierto y decidido a celebrar la felicidad de los demás sin importar si sean seres queridos o personas cercanas te hace una persona con una conciencia mucho más elevada de lo que significa el amor universal.


Cuando celebras tus propios logros y los logros de tus seres queridos y los logros de personas desconocidas estas triplicando tu felicidad lo que se convertirá siempre en un beneficio a tu favor. 


Si decides celebrar la felicidad colectiva tu cuerpo y tu alma te lo agradecerán. 


Sufrir por el logro y la felicidad de los demás sólo te hace miserable e infeliz. 

La envidia es un estado del ser que se puede sanar para que puedas encontrar tu propia felicidad porque una persona envidiosa jamás podrá ser feliz. 


La felicidad está en compartir y celebrar lo bueno sin importar a quien le pertenece.


Asha soy

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 Tú puedes perdonar la traición pero eso no quiere decir que tengas que quedarte con esa persona.

Lo más sano sería que perdones y te alejes. 


Si esa persona no sana su problema de traición no puede haber una reconciliación. 


Esa persona tiene primero que sanar su problema de traición y demostrar un arrepentimiento genuino de lo contrario tú puedes perdonar pero debes a alejarte definitivamente por tu salud física y emocional.

En caso de mujeres con hijos también es lo más recomendable porque si tú no estás bien emocionalmente esto también va a afectar a tus hijos.


Una persona con problemas de traición seguirá traicionando aunque tú lo perdones. El hecho de que tú perdones y decidas continuar con la relación no quiere decir que el problema se haya solucionado. 


Su traición es una bandera roja de alerta que no puedes solucionar con un perdón.

La persona tiene que ser tratada con un profesional para que le ayude a sanar su problema de traición y así poder salvar la relación. 


Si la persona no está dispuesta a querer sanar su problema de traición tú debes mantener la decisión firme de no aceptar una reconciliación. 

Esto debes hacerlo por tu bienestar físico y emocional. 


Las personas con problemas de traición son personas que pueden causar mucho daño emocional porque seguirán traicionando y su traición te causará mucho dolor emocional.

También puedes resultar afectada con posibles y potenciales enfermedades de transmisión sexual. 


Estas son dos poderosas razones por las cuales podrás mantener una posición firme de no reconciliación con esa persona. 


Debes poner en primer lugar tu amor propio y proteger tu cuerpo y tu mente que son tu templo y solo tú podrás cuidarlo mejor que nadie. 


Recuerda siempre,


Nunca descuides tu amor propio por una relación.


Asha Soy


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sábado, 4 de enero de 2025

El dinero perdido


El dinero perdido

El dinero que nunca recibí

 

En la actualidad, la sociedad nos está conduciendo por un camino de destrucción, y lo más alarmante es que lo estamos permitiendo. El dinero, considerado el arma más destructiva del planeta, ha llevado a la devastación de naciones enteras y nos enfrenta a la amenaza de que, en el futuro, pueda ser la causa de otra destrucción histórica sin precedentes. Este recurso, que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades básicas y asegurar un lugar donde vivir, se ha transformado en un arma de doble filo.

 La raíz de este problema radica en la incapacidad del ser humano para establecer límites en relación con el significado del dinero en sus vidas. La publicidad, difundida a través de diversos medios de comunicación y redes sociales, desempeña un papel crucial en este dilema contemporáneo. Muchos han sucumbido a la trampa de una sociedad que define la felicidad en términos monetarios. Sin embargo, esta trampa trasciende la influencia de la sociedad o de los círculos familiares.

Lo más preocupante es que la humanidad parece ignorar las consecuencias fatales que pueden surgir si continúan otorgando al dinero un lugar inapropiado en sus vidas.

 

El dinero ha sido el causante de innumerables rupturas familiares, divorcios masivos, enemistades, odios y rencores, así como de guerras, masacres y actos vergonzosos ante la mirada divina. He observado que el dinero está adquiriendo cada vez más poder y, en medio de su feroz influencia, está provocando una considerable destrucción en las relaciones humanas.

Al salir de casa, me tomo un momento para observar los rostros de las personas y, en ocasiones, tengo la oportunidad de escuchar conversaciones breves. En cada diálogo, el tema del dinero surge inevitablemente como causa de discusiones, separaciones, descontento, tristeza, sufrimiento, desesperación y preocupación en numerosas familias.

Las personas se encuentran en una búsqueda frenética de más y más dinero, sin detenerse a cuestionar las razones detrás de este anhelo ni si realmente lo necesitan. En la sociedad actual, la falta de ambición puede llevar a que alguien sea considerado un fracasado.

Muchos sienten la presión social de correr de un lado a otro en pos del dinero; si uno no participa en esta carrera, puede ser etiquetado como alguien sin aspiraciones. No se debe cruzar la delgada línea que separa a quienes tienen aspiraciones de aquellos que saben vivir y fluir en el presente.

 

 

Definir la felicidad en función del dinero puede llevar a una debilidad personal, ya que condiciona nuestra satisfacción. Esto implica que, si no poseemos una cantidad suficiente de dinero, podríamos caer en la infelicidad, lo que resulta en una felicidad limitada y dependiente de factores externos. Es sorprendente cuántas millones de personas continúan trabajando por dinero que ni siquiera necesitan, atrapadas en un concepto erróneo acerca de su valor. Esta percepción errónea puede llevar a un estado de esclavitud del cual les resulta difícil liberarse.

En mi experiencia, la relación que tengo con el dinero me ha proporcionado calma y tranquilidad, ya que lo percibo de manera diferente. Considero el dinero como una herramienta esencial para la supervivencia y para satisfacer nuestras necesidades básicas, lo cual nos permite mantener o alcanzar una vida digna que todos los seres humanos merecen.

A mis 44 años, jamás he cruzado ese límite; he mantenido siempre esa visión sobre el dinero y, gracias a ello, he podido experimentar un estado de paz y armonía que de otro modo sería inalcanzable. El verdadero problema con el dinero surgen cuando se le otorga una importancia excesiva. Muchas personas están dispuestas a hacer sacrificios extremos para adquirirlo, lo que da lugar a disputas, discusiones, rencores y divisiones entre familias, parejas, amigos y otros.

La clave está en aprender a vivir y fluir en el presente, sin permitir que el dinero defina nuestra felicidad.

He enseñado a mi hija la verdadera importancia del dinero, para que no se convierta en una esclava de él. Gracias a esta educación, ella tiene un concepto más elevado del dinero, lo que le permitirá vivir en un estado de paz y armonía, y seguramente le ahorrará muchos conflictos y momentos difíciles innecesarios provocados por cuestiones financieras.

¿Te has preguntado qué relación mantienes con el dinero? ¿Has educado a tus hijos sobre su manejo? ¿Cuál es su verdadero valor?

La ambición puede ser una compañera engañosa, ya que puede llevarte a un estado de ansiedad, preocupación e insatisfacción, torturándote a lo largo de tu vida. Desde pequeña, he escuchado a muchas personas hablar sobre la ambición, enfatizando su importancia para construir un futuro exitoso. Sin embargo, me pregunto: ¿qué significa realmente el éxito?

He observado que algunas personas, en su búsqueda del éxito, se convierten en esclavas del dinero. Dedicando sus vidas a trabajar por dinero, descuidan la posibilidad de disfrutar de una existencia plena, convirtiendo al dinero en su jefe. Considero que el verdadero éxito radica en alcanzar un estado de bienestar personal. Muchos confunden el éxito con la felicidad, creyendo que, al alcanzar exito, también obtendrán felicidad.

Sin embargo, ¿cuántas personas se encuentran ahora en la cima del éxito, pero se sienten infelices al mismo tiempo?

Muchos padres han cometido el error de hablar a sus hijos de ser ambiciosos sin darse cuenta que allí es donde puede estar su verdadera perdición y condenarse a vivir una vida de miseria. Quién  busca la felicidad en el dinero solo encontrará la miseria espiritual y nunca se sentirá completo al contrario seguirá buscando ese algo que lo llene sin darse cuenta que mientras más persiga el dinero más vacío se sentirá.

 

Hubo una ocasión en la que un familiar muy cercano me pidió prestado una cantidad de dinero. Mi manera simple y austera de vivir me permitió siempre tener un poco de dinero en el bolsillo dándome así la oportunidad de prestar mi dinero a mis familiares cercanos y amistades.

 

En esos días había un familiar cercano que necesitaba dinero y se acercó a mí pidiéndome un poco de dinero prestado el cual yo sin ningún tipo de problemas acepté.

Luego de efectuar el préstamo pasó un buen tiempo. Nunca me interesé en saber cuando se me iba a entregar el dinero, siempre fui  muy desapegada del dinero pero al mismo tiempo nunca me faltó.

 

Luego de un tiempo este familiar cercano empezó a comportarse de manera diferente conmigo.Empezó a regalarme zapatillas, ropas y  comida, estaba muy sorprendida porque esta persona no era egoísta pero tampoco puedo decir que era de regalar así por así las cosas.

 

Su comportamiento me sorprendió, pero al mismo tiempo me alegró, ya que a todos nos gustan los regalos. Un día me dijo: "Mira, estas zapatillas son para ti", y al siguiente, "Tengo un dulce para ti". Este gesto continuó durante varios días. Para mi sorpresa, un día descubrí la verdadera razón detrás de su generosidad y amabilidad hacia mí.

Una tarde, me entregó una lista que contenía todos los obsequios que me había hecho, afirmando que así había saldado la deuda que tenía conmigo. En esa lista figuraban los regalos que creía recibía de manera altruista, junto con el precio de cada uno, sumando un total que supuestamente correspondía a lo que ella debía pagarme en efectivo, pero lo había hecho a su manera. Naturalmente, me quedé sin palabras. No podía creer lo que me había dicho; era casi como una burla y lo consideré una falta de respeto e irresponsabilidad.

Durante un tiempo, pensé que sus gestos generosos eran manifestaciones de cariño y afecto, solo para darme cuenta de que había tramado todo para devolverme la deuda de la manera más conveniente para ella. Lo más apropiado habría sido que me preguntara si realmente deseaba recibir el dinero a través de esos regalos o si prefería el efectivo. Sin embargo, no se tomó la molestia de consultarme sobre cómo quería que se saldara su deuda.

Esta persona se tomó la libertad de decidir cómo quería compensarme, y lo más sorprendente es que yo no le cuestioné en absoluto.

Esta experiencia resalta la importancia de tener un concepto claro sobre el dinero; si hubiera sido una persona que otorga gran relevancia al dinero, probablemente me habría molestado con este familiar cercano, y quizás la situación habría derivado en una discusión, la cual pude evitar gracias a mi perspectiva sobre el tema.

Imaginemos cómo podría haber evolucionado la situación si esta persona me hubiera ofrecido regalos en lugar de efectivo como forma de pago.

Si hubiera insistido en recibir el dinero en efectivo, ¿cómo habría podido resolver el conflicto? Ya contaba con los zapatos que me había dado y había consumido la comida, lo que complicaba las cosas, ya que ella no deseaba obsequiarme los artículos, sino simplemente compensarme de esa manera.

Hubiera sido casi imposible que ella me pagara en efectivo, ya que habría tenido darme sus regalos sin razón alguna. Dudo que ella estuviera dispuesta a ofrecerme el dinero después de haberme hecho esos obsequios; incluso si se lo hubiera solicitado, no creo que hubiera accedido a hacerlo.

El dinero no debería separar a las personas ni generar rencor o enojo entre ellas. Su propósito es satisfacer nuestras necesidades, y más allá de eso, su valor es limitado. El problema surge cuando otorgamos al dinero una importancia que supera su verdadero significado.

Cuanto más apego se tiene al dinero, mayor es la posibilidad de caer en conductas deshonestas. Esto se debe a que quienes están excesivamente atados al dinero enfrentan un conflicto interno, en el que su ansia por obtenerlo puede llevarles a actuar de manera poco ética.

En mi propia experiencia, la relación que he cultivado con el dinero me ha permitido evitar conflictos que podrían haber provocado malestar entre las partes involucradas. Hay una frase que dice que debemos saber elegir nuestras batallas, y esta era una contienda que no tenía sentido para mí, a pesar de que la acción en cuestión no fue moralmente correcta. Al escribir estas líneas, recuerdo el incidente y puedo afirmar que he perdonado un acto que, aunque pequeño, resultó significativo.

No se trata solo de dinero; también implica la manera en que actuamos ante quienes nos han prestado una suma, sin la intención de devolverla de la misma manera en que fue otorgada. Más allá de lo monetario, se trata de ser personas coherentes y honestas.

En ningún  momento se me pasó por la mente iniciar una discusión por este comportamiento  irresponsable de su parte.

En ningún momento consideré iniciar una discusión sobre su comportamiento irresponsable. Tanto mi ser querido como yo hemos demostrado quiénes somos a través de nuestras acciones, y aunque hemos cometido errores humanos, estos merecen ser perdonados.

¿Quién puede afirmar que nunca ha cometido un error en su vida? Todos hemos fallado en algún momento, y es precisamente por ello que debemos ser comprensivos y pacientes ante los errores de los demás.

A través de esta experiencia pude confirmar que el dinero no es mi prioridad porque las relaciones humanas valen mucho más.

Las posesiones que atesoras no definen tu esencia. ¡Tu auténtico valor resplandece desde lo más profundo de tu interior

Maria G.

Extracto del libro: Una vida de perdón


 Otros capítulos,

La amiga traidora

La amiga traidora


Una buena amiga no es aquella amiga perfecta es una amiga que a pesar de sus imperfecciones te tiene cerca..

Las amigas como cualquier otra relación no tienen y no son absolutamente perfectas pues ellas también cometen errores como lo comete una madre como lo comenta una hermana como lo comete un padre como lo comete una tía, como lo comete un hijo y eso está bien.

Los errores son para aprender y dichoso aquellos que saben tomar con sabiduría y humildad las elecciones que le presenta la vida.

Un día aquella que yo consideraba como mi mejor amiga a la cual apreciaba y confiaba que tenía una gran estima tanto que casi la tomaba como una referente maternal ya que la presencia de una madre siempre me faltó. 

Apreciaba de ella su manera gentil y afectuosa de tratarme. Ella se preocupaba por mí y yo valoraba y apreciaba ese hermoso gesto de parte de ella.

Disfrutaba hablar con ella y compartir tiempo juntas con las cenas que organizamos y con las actividades que compartíamos que teníamos en común.

Ella es extranjera igual que yo y quizás eso nos unió aún más viviendo en un país que no era nuestro.

Yo soy una de corazón muy abierto y le tomo afecto y cariño a las personas muy fácilmente. Las personas no tienen que esforzarse mucho para ganarse un lugar especial en mi corazón y ella sin lugar a duda se había ganado un lugar en este grande corazón que acoge con amor incondicional aquellos seres que la vida me da la oportunidad de conocer y poder establecer conexiones especiales que marcan nuestra vida para siempre.

Un día en las cosas cambiaron de repente de manera improvisada e  inesperada dejándome con un en un limbo donde solo había un vacío que tuve que aceptar con amor resignación.

Ese día había decidido pedirle ayuda a mi amiga porque me encontraba en una situación de dificultad pero su reacción fue la menos esperada.. aquella querida amiga aquella apreciada amiga aquella amiga que yo admiraba y confiaba me había bloqueado de WhatsApp porque no le había gustado la ayuda que le había pedido.

Era la única amiga que tenía y me quedé si una amiga que me apoyara en uno de los momentos más difíciles de mi vida.

Era como quedarse sola mira en medio del desierto se diente por un poco de agua pero nadie podía darte al menos unas gotas así que se siente como morir por no encontrar esas gotas de aguas que necesitas para poder pasar el desierto y no morir en el intento.

En ningún momento me pregunté me cuestioné porque a mí porque me pasa a mí estas cosas porque a veces la vida puede ser tan dura cuando realmente la vida no quiere maltratarte solo quiere acomodarte solo quiere ayudarte a desarrollar tu mayor potencial y que entienda que eres una persona poderosa y que no necesitas refugiarte en las palabras de alguien para sentirte fuerte porque tu mayor fortaleza radica en tu interior y en la conexión que tienes con Dios.

Han pasado más de tres años desde aquel día en el que tuve que darme cuenta que había perdido una amiga había perdido una hermana había perdido una madre había perdido la única amiga que tenía.

Cada vez que pienso en ella siento compasión por ella a veces me la encuentro caminando por la calle y simplemente la observo con ojos de compasión porque mi corazón no era rencor.


El rencor te aleja de la gracia de Dios


Quizás para muchos es muy difícil perdonar a una persona que considerabas tu amiga y que te ha dado la espalda en los momentos más difíciles de tu vida pero en mi caso se me ha hecho fácil hacerlo porque no sólo la he perdonado a ella he tenido la gran oportunidad de perdonar una gran lista de personas.

Te preguntarás cómo le haces para perdonar de una manera tan fácil y ligera.

Te preguntarás cómo es que no me complico en conceder un perdón de corazón.

Te preguntarás cómo será capaz de ayudar a esta persona si la veo en dificultad sin ningún tipo de resentimientos rencores odio.

Te preguntarás como será capaz de ofrecer una ayuda genuina de corazón como si aún fuera mi mejor amiga.

Todas estas preguntas son válidas y seguramente están sostenidas en alguna convicción o creencia o quizás tú lo puedas llamar algo poder sobrenatural.

Todos tenemos ese poder solo que muchos aún no lo han desarrollado pero todos tenemos la habilidad y el poder de perdonar y este perdón solo puede ser concedido a través del amor.

El amor es más fuerte que el rencor y puede romper con cualquier barrera que pueda interponerse entre ese amor que debe existir entre los seres humanos.

Te voy a explicar de una manera sencilla cómo se me hace tan fácil perdonar a quien ni siquiera me ha perdido perdón porque es un perdón de amor incondicional.

Las razones por las cuales yo perdono a esta persona están sostenidas por dos razones principales.

La primera es la más importante de todas y es la siguiente:

Yo soy plenamente consciente que el rencor me aleja de Dios y me aleja de la gracia de Dios porque si yo llevo rencor por una persona es como si llevara rencor por Dios porque ese ser humano es parte de Dios y es parte de su creación y si yo amo a Dios debo amar todo lo que viene de él.

Para mí es importante mantener una conexión con Dios y el perdón es el canal que me mantiene bajo la gracia de Dios y no hay nada que pueda lograr separarme de su gracia y de su presencia.

El perdón es una demostración de amor hacia Dios.

Yo amo a Dios sobre todas las cosas y si realmente lo amo sobre todas las cosas no puedo permitir que el rencor se interponga entre esa relación y  esa conexión que tengo con Dios.

Sería contradictorio decir yo amo a Dios y no amar a sus hijos que son parte de él.

Yo amo a sus hijos en  su completa imperfección.

La segunda razón es la siguiente:

La segunda razón por la cual perdono a esta persona es porque entiendo y tengo plena conciencia que detrás de su acción había temor, había mucho miedo.

El comportamiento incorrecto de esta persona está basado en su miedo y ha sido ese miedo el principal culpable de que la relación entre nosotros se halla roto.

Debemos entender que muchas personas no son malas y no son crueles sino que son personas que están actuando en un lugar de miedo y ese miedo los lleva actuar de ese modo que luego nosotros podemos ver como algo cruel algo que los hace ver como personas malas cuando realmente no son personas malas son personas que están influenciadas por una energía de miedo y ese miedo es el que hace que esa persona se comporte de ese modo y eso es algo totalmente aceptable y razonable para conceder un perdón genuino y de corazón.

Es importante reflexionar que hay detrás de un comportamiento que podemos catalogar como malo o cruel.

Porque detrás de esa crueldad se puede esconder mucho miedo. 

Hoy no puedo decir que esta persona cruel y mucho menos que fue mala conmigo, sería injusto llamarla cruel.

La vida me ha llevado por un camino muy intenso donde las experiencias que he experimentado me han colocado en un lugar donde puedo ver la vida desde un lugar mucho más elevado de conciencia.

Es gratificante tener la oportunidad de encontrarme con  esta persona todavía por la calle y poder sentir esa paz, esa calma y esa serenidad que solo el perdón te puede otorgar.

Solo el perdón puede concederte esa paz interior y mantenerte conectado con la gracia de Dios.

 

A pesar de haber tenido tantas experiencias negativas hoy puedo solamente dar gracias porque gracias a ellas hoy soy la persona en la cual me he convertido, en una persona más amorosa, más compasiva más empática, más paciente y más comprensiva con el dolor y la batalla que cada persona está enfrentando en su viaje por esta tierra.

 

Hoy solo puedo invitarte a ti a explorar tu corazón y buscar si en algún  lugar oscuro donde se aloja el rencor.

Si encuentras algún rencor trabaja para sacarlo de allí y si te cuesta sacarlo de allí yo te ofrezco mi ayuda sincera e incondicional porque yo quiero que tú recuperes tu relación con Dios porque es lo único que va a llenar tus vacíos porque es lo único que va a llenar tus días de alegría porque es el motor que necesitamos para vivir en amor vivir, en gratitud, vivir en la aceptación, vivir en el compartir y sobre todo vivir en el perdón.

 Maria G.

Extracto del libro:Una vida de perdón


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