God loves you deeply ✨😘 trust in God.
La libertad está en el conocimiento
Quiero compartir mi punto de vista en relación con lo que expresa Borja Vilaseca, el famoso agitador de conciencias, a quien admiro profundamente. Él sostiene que conocerse a uno mismo es dolorosísimo.
Comparto con él un punto en común muy importante: ambos hemos sanado heridas y ahora sentimos el impulso de compartir nuestra experiencia para que otros también puedan sanar. Sin embargo, en su afirmación de que el autoconocimiento es doloroso, difiero totalmente.
Considero que conocernos a nosotros mismos es el único modo de dejar de sufrir. He pasado por muchas dolencias emocionales y puedo asegurar que la ignorancia me mantuvo atrapada en el sufrimiento. Para salir de ahí se necesita conocimiento, autoconocimiento y exploración profunda. Si no nos conocemos, jamás sabremos cuál es el origen de nuestro malestar. Por lo tanto, más que decir que conocerse es dolorosísimo, deberíamos afirmar que es lo único que nos libera del sufrimiento.
Cuando me di cuenta de que tenía una herida por sanar, eso no me provocó sufrimiento; al contrario, sentí un profundo alivio al entender por fin de dónde venía. Saber el origen del dolor no puede ser doloroso, tiene que ser liberador.
📌 Si lanzamos el mensaje de que el autoconocimiento duele, invitamos a las personas, de manera inconsciente, a no darse la oportunidad de conocerse por miedo a encontrar sufrimiento. Lo que realmente hallas son respuestas para entender de dónde viene tu dolor, y para eso debes examinar tus códigos de creencia.
Cuando aceptas tus limitaciones, heridas y errores desde la humildad, el proceso no te causa incomodidad, porque comprendes que son parte natural de la experiencia humana. En mi caso personal, reconocer una herida de la infancia fue liberador. Aunque al inicio pueda resultar impactante o confuso, terminas haciendo las paces con esa información al comprender con humildad que es la única llave para tu liberación del sufrimiento.
Aceptar con humildad nuestras vulnerabilidades es un acto de amor propio.
No tenemos que ser tan severos ni permitir que los errores definan nuestro valor. Tener heridas, miedos o defectos no nos hace menos personas; todo esto forma parte de vivir una experiencia humana. No estamos aquí para ser perfectos ni superpoderosos, sino para trascender el dolor y aprender a amar a los demás y a nosotros mismos.
Basándonos en esto, si realmente estamos aquí para aprender, deberíamos soltar la culpa, ya que no tiene sentido sentirla cuando elegimos que los errores sean nuestros maestros.
Aceptar un tropiezo no nos resta valor, y ese es un código de creencia que debemos trabajar, pues la falta de humildad bloquea nuestra capacidad de autoconocimiento al impedirnos aceptar que tenemos algo que mejorar.
Deseo que podamos abrirnos a nuevas posibilidades y ver el autoconocimiento como el puente hacia nuestra libertad. No hablo desde hipótesis vacías, sino desde mi propia vivencia, habiendo sanado un sufrimiento que arruinaba mi vida debido a la falta de conciencia.
Por último, quiero mencionar el concepto clínico y psicológico de «sanar al niño interior». Al utilizar este enfoque, a veces se distorsiona la verdadera realidad de lo que implica sanar. No se trata de curar a un niño interior, sino de ordenar nuestra mente.
Una mente que se desorganizó a raíz de un evento negativo del pasado solo necesita recuperar el orden. Al dejar de lado ciertos conceptos y enfocarnos en el análisis interno, descubrimos que allí radica el origen de todo nuestro sufrimiento emocional.
Estudiar, reflexionar y comprender profundamente los pensamientos que orbitan en nuestra mente es, sin duda, la vía más eficaz hacia el verdadero autoconocimiento.
María G.💞

No hay comentarios.:
Publicar un comentario