Translate
lunes, 24 de febrero de 2025
rechazo amoroso
Fortalece tu amor propio
![]() |
martes, 11 de febrero de 2025
sábado, 25 de enero de 2025
La mujer y el perro
La mujer del
perro
Todos atravesamos días de luz y sombras, y a menudo,
esos instantes de malestar los descargamos sobre quienes menos lo merecen. Las
tribulaciones cotidianas pueden llevar a las almas a enfrentar un torrente de
emociones negativas, que se reflejan en sus actos y palabras.
Un domingo por
la tarde, decidí llevar a mi hija a explorar un mercado de antigüedades en el
corazón de la ciudad de Vicenza.
Disfrutar de la observación de colecciones antiguas
puede resultar fascinante, sin necesidad de adquirir objetos superfluos. No es
preciso acumular en nuestros hogares lo que no necesitamos. He optado por un
estilo de vida minimalista, tanto en mi hogar como en mi vestimenta y
alimentación. Apoyo fervientemente la noción de que menos es más. Una vida sencilla siempre será más ligera y, sin duda,
más relajada.
Este mercado
rebosaba de reliquias coleccionables que despertaron en mí preguntas y
reflexiones que antes no había contemplado. No tiene sentido acumular objetos
inertes y poco útiles que solo ocupen espacio, quedando atrapados en el polvo,
sin saber al menos a quién pertenecieron y qué historias guardan en su esencia.
Después de
recorrer algunos pasillos, decidimos regresar a casa, y mientras avanzábamos
serenamente, nos topamos con una situación algo peculiar.
En una esquina de la calle, una señora se encontraba
agachada, recogiendo algo que parecía chocolate, acompañada de un perro de gran
tamaño. Mis ojos curiosos se posaron sobre ella, cuando de repente, se volteó y
me miró con ojos desbordantes de ira y enojo.
Las palabras que brotaron de su boca me sorprendieron.
"¿Qué estás mirando?" No sabía qué me asombraba más: su pregunta o la
furia reflejada en su mirada. Necesité unos segundos para responder a su
inesperada interrogante. Con un tono calmado, le respondí: "Estoy en un
lugar público y puedo mirar donde quiera." Ella insistía en que no debía
observarla.
Le señalé que había otras personas que pasaban y
también miraban, y a ellos no les decía nada. Además, le mencioné que si tenía
algún problema, podía llamar a la policía, y si no lo hacía, yo podría hacerlo.
Entonces, ella me dijo: "Regrésate de donde viniste." Al escuchar mi
forma de hablar, comprendió que era extranjera y decidió aprovecharse de eso
para atacarme. Le dije que era una racista y que debería avergonzarse de tal
actitud. Tras intercambiar esas palabras, decidí seguir mi camino, pues era
inútil dialogar con alguien tan llena de rabia. Al continuar, noté que a unos
200 metros había dos patrullas de policía. Me giré para ver si la señora aún estaba
allí, pero había desaparecido. Quizás temía que yo fuera a hablar con la
policía, pero no tenía intención de hacerlo, ya que sabía que no había hecho
nada malo.
Puedo comprender que la señora se encontraba
preocupada o triste debido a la enfermedad de su perro, y por ello la vi allí,
limpiando lo que parecía ser chocolate. Siento su malestar, pero esto no
justifica que deba desahogarse conmigo y dirigirse a mí de esa manera.
Entiendo que en momentos de dolor y frustración, las
personas pueden expresar su malestar a través de sus palabras. Esta experiencia
puede llevarnos a sentirnos ofendidos o incluso rabia, pero al aprender a
observar desde un lugar más elevado, uno se da cuenta de que todo sucede por
una razón.
Muchos podrían limitarse a juzgar y criticar el
comportamiento de esta persona, que fue ciertamente inapropiado. Sin embargo,
detrás de esa conducta había un ser humano completamente infeliz, cuya rabia,
preocupación y angustia por su perro la llevaron a actuar así.
Ofrezco mi comprensión, reconociendo que esta mujer
actuó desde un lugar de dolor, y en esos estados, a menudo no podemos mostrar
lo mejor de nosotros, sino lo peor. Elijo compadecerme de su sufrimiento y
perdonarla por su comportamiento inadecuado.
Juzgarla no tiene sentido, pues si elijo hacerlo, me
quedaré con el enojo y la rabia que conlleva.
En cambio, si
opto por la comprensión, podré liberarme de esos sentimientos negativos. Así,
protejo mi estado emocional y no permito que una experiencia desagradable me
afecte, ya que tengo la capacidad de transformar lo negativo en positivo mirando la situación
desde un lugar de amor y comprensión.
Con un poco de amor las cosas pueden cambiar de color,
con un poco de amor se puede evitar el dolor, con un poco de amor se puede
evitar la rabia, con un poco de amor se puede evitar el rencor, con un poco de
amor podemos evitar la separación y la enemistad. Si tuviera la oportunidad de
volver a encontrarme con esta señora, seguramente estaría dispuesta a ayudarla
a encontrar un poco más de felicidad. Juzgar a los demás nos sitúa en un lugar
de desamor, exponiéndonos a generar emociones negativas que afectan nuestro
bienestar.
“Cuando juzgas pierdes”
Al juzgar, siempre perderás. Tu ser se sumerge en un
océano de emociones negativas al criticar y emitir juicios sobre los hechos.
Así, tu estado emocional se ve afectado de manera adversa, y el malestar de la
crítica te acompañará hasta que tu cuerpo logre restaurar su equilibrio
natural. Tu organismo pierde energía y recursos valiosos que podrían ser
destinados a funciones vitales. El enojo que brota al juzgar a otros es una
carga que tu ser debe soportar, a menos que decidas quedarte atrapado en el
resentimiento, en cuyo caso cada recuerdo del agravio revivirá la emoción
negativa, obligando a tu cuerpo a invertir nuevamente energía en su
restauración. Muchos desconocen las consecuencias de juzgar y se dejan llevar
como hojas arrastradas por las olas del mar, quedando atrapados en un círculo
vicioso de rabia y, a menudo, resentimiento.
“Cuando amas,
ganas”
En cambio, al amar, siempre emerge la victoria. Al
optar por la comprensión, entiendes que cada acción lleva consigo una
motivación que a menudo trasciende lo que podemos comprender. Es vital mirar
más allá para desentrañar las acciones erradas de los demás. Cuando una persona
está invadida por emociones negativas, los errores se hacen evidentes.
La persona, dominada por estos sentimientos, pierde la capacidad de razonar y actúa según su estado emocional, que puede incluir rabia, tristeza e incluso vergüenza.
Este cóctel de emociones puede llevar a comportamientos y expresiones
inapropiadas, similar a un individuo embriagado, incapaz de mantener una
conducta adecuada. Tanto la persona embriagada como la que está enojada sufren
consecuencias negativas, expuestas a pronunciar palabras y a comportamientos
inadecuados. Te invito a que, si te hallas en una situación donde te sientas
humillado o insultado, recuerdes que la otra persona está "borracha"
de sus emociones negativas, lo que le impide comportarse adecuadamente. Elige
observar la situación desde un plano elevado de comprensión, donde no te veas
afectado emocionalmente.
Opta por el amor en lugar del juicio y recuerda que el
amor y la compasión siempre te guiarán hacia el sendero de la felicidad.
Demuestra el ser amoroso que habita en ti en cada
situación y conviértete en un embajador del amor, impregnando cada palabra,
cada gesto y cada acción con esa energía radiante. Así, tu esencia vibrará en
armonía, ya que a través de tus actos amorosos te nutres energéticamente de las
emociones positivas que brotan de cada acto de amor.
Por muy
sencillo que parezca, cada gesto cuenta y deja una huella mágica en los
corazones de los demás. Imagina que el simple acto de ofrecer una sonrisa a un
desconocido puede tener un impacto más poderoso de lo que jamás hubieras podido
imaginar. A través de tu resplandeciente sonrisa, has creado una chispa de alegría
en quien la recibe, y ese pequeño gesto puede transformar su día, elevando su
estado de ánimo. Así, se forma un efecto dominó, donde otros también se
benefician de la luz positiva irradiada por aquella persona que ha sido tocada
por tu hermosa sonrisa.
“Todos
podemos ser embajadores del amor y tener un impacto positivo en la vida de los
demás”
Descubre como dejar de ser pobre
sábado, 18 de enero de 2025
La amiga celosa
La amiga celosa
La amistad, en su esencia más pura, no necesita ser
perfecta. Ninguna relación social alcanza esa idealización; las relaciones
familiares, laborales, e incluso entre amigos, son un reflejo de nuestra
humanidad.
La vida, en su generosidad, te brinda la oportunidad
de conocer a almas extraordinarias con las que se puede forjar un lazo profundo
y de confianza. Al mismo tiempo, también presenta encuentros con quienes
revelan nuestras sombras, convirtiéndose en vitales complementos para nuestro
crecimiento espiritual. Una amistad no debe ser impecable para ser valiosa y
hermosa. En cada interacción humana, la paciencia y la tolerancia hacia los
defectos ajenos son esenciales. Ciertas situaciones demandan una precaución
especial, pues existen amistades disfrazadas.
Una amistad disfrazada es aquella en la que alguien
finge ser tu amigo, aunque en su interior no lo sienta así. A menudo, esto
ocurre porque la persona carece del valor para confesar su falta de interés en
establecer una conexión sincera. Numerosos factores pueden obstaculizar el
florecimiento de una amistad auténtica entre dos o más individuos.
En este relato, deseo evocar uno de los factores que
marcaron mi vida junto a una persona con quien compartía un profundo afecto y
una conexión singular. Tristemente, lo que pudo haber sido el hilo dorado de
nuestra hermosa amistad se vio desgastado por los celos. Todo comenzó como un
mágico amanecer, solo para transformarse luego en una total penumbra. Esta
cautivadora experiencia tuvo lugar en una casa familiar donde inicié un nuevo
capítulo laboral.
El lugar,
repleto de naturaleza, me encantaba, y me maravillaba todo lo que mis ojos
podían apreciar. Fue allí donde conocí a una hermosa mujer de ojos azules, cuya
belleza casi podía compararse con la de un ángel. Con rapidez, forjé un lazo
con ella; compartía sus inquietudes, preocupaciones, dolor y tristeza conmigo.
Era imposible no encariñarse, pues en sus ojos brillaba la esencia pura de su
alma.
Aparentemente, todo marchaba de maravilla en aquel
trabajo, y me sentía afortunada de haber cruzado caminos con alguien tan
extraordinario. Sin embargo, una mañana, el destino dio un giro, y la ilusión
que albergaba se desmoronó ante mis ojos. Apenas llevaba unos días en aquel
lugar y ya había forjado lazos con cada uno de sus habitantes. Mis ojos, que
antes resplandecían de ilusión, se apagaron en la tristeza y el dolor.
Sorpresivamente, una mañana recibí la noticia de que
ese día sería el último que trabajaría en aquel lugar. Todo me tomó por
sorpresa, sin darme el tiempo de reflexionar sobre el motivo de tales eventos.
¿Por qué, si estaba tan ilusionada con ese trabajo, debía abandonarlo? Al
llegar a casa, me pregunté si había dado todo de mí, pero quizás no fue
suficiente.
Esa mañana, me despedí llorando de mi querida amiga.
Le entregué mi número de teléfono, deseando que continuáramos en contacto, pero
sorpresivamente, me quede esperando sin recibir ninguna noticia de ella.
Me pareció extraño, pues estaba casi segura de que
entre nosotras había una amistad digna de perdurar. El tiempo, en su sabiduría,
coloca cada cosa en su sitio, y la verdad, tarde o temprano, reclamaria su
lugar.
Algunas cuestiones quedaron en el aire, con dudas sin
respuesta que me acompañaron por un largo tiempo. Quizá hubo señales sutiles
que no supe interpretar. Recuerdo que una vez ella me preguntó por qué me
vestía de esa manera y tomó mi pantalón con un gesto incomodo y lo lanzó, diciendo:
"Así, con este pantalón."
Yo le dije y le respondí: ¿qué tiene de malo si las
otras también se visten igual, con el mismo pantalón? Me preguntaba por qué se
hacía un problema por el pantalón cuando las demás lo llevaban puesto. No le di
mucha importancia a su actitud, pero más tarde esa sería la clave para entender
lo que sucedió en aquel lugar. Pasó más de un año antes de que se me presentara la oportunidad de regresar
a trabajar allí. El tiempo es sabio y revela lo que no puede permanecer oculto.
Recuerdo aquella tarde cuando volví a ese lugar y pude reencontrarme con mi
querida amiga; para mi sorpresa, no reaccionó como yo esperaba. Cuando
finalmente vi a mi amiga, le dije con gran alegría: "¡Regresé a trabajar
aquí!" Al escuchar mis palabras, su rostro se tornó serio, como si hubiera
recibido una mala noticia.
Ella
no estaba feliz de verme, y no entendía el motivo de su extraño comportamiento.
Ella era mi amiga, y sentía un profundo cariño por ella, pero al ver su
actitud, me quedé completamente congelada y sorprendida por su frialdad y
distancia. Su comportamiento me estaba enviando un mensaje que aún no había
logrado descifrar.
Un
nuevo suceso extraño se perfilaba en el horizonte, y sería este acontecimiento
el que desvelaría la verdad oculta de lo que realmente estaba sucediendo.
Al
día siguiente, recibí una llamada que me reveló que esta noble alma había
decidido renunciar a su empleo. No creo que haya sido mera casualidad que ella
optara por dejar su puesto precisamente después de enterarse de que yo
regresaría a trabajar allí. Todas las señales apuntaban a que su corazón ardía
con celos.
Ella
experimentaba incomodidad al escuchar a su esposo hablar de mí. Puedo
comprender perfectamente su desasosiego al oír a su pareja mencionar tanto mi
nombre. Es una reacción humanamente comprensible, pero a la vez desconcertante.
Una vez más, he perdido a una amiga, y esta vez no ha sido por el temor que me
arrebató a la otra, sino por los celos que han desgarrado mi vínculo con esta
gran amiga. Un enigma que aún no he logrado desentrañar.
Ella no soportó
la idea de que yo regresara a trabajar a aquel lugar y tener que quizás revivir
la misma experiencia del pasado y escuchar a su esposo hablar de mí.
Mi repentina salida de aquel lugar fue provocada por
ella; ella era la causante de que me obligaran a abandonar aquel espacio. Los
sentimientos de celos son un tormento que atormenta a cualquier ser humano, y
yo puedo empatizar con quienes lo sufren, comprendiendo el calvario que
atraviesan. Es doloroso saber que aquella amiga a la que tanto quisiste, a
quien escuchaste con amor y afecto, sea la razón de mi salida de un trabajo que
tanto me apasionaba. Podría ser sencillo dejarse llevar por la ira, pero me lleno
de compasión, me envuelvo en comprensión. No puedo afirmar que ella sea una
mala persona por sus acciones; simplemente fue una víctima de las tempestades
que puede desatar una persona consumida por los celos.
Creo que nadie anhela vivir en el tormento que los
celos traen consigo, pues estos, cual sombras inquietantes, nos arrebatan la
paz. Yo elijo transformar esa posible rabia y frustración en compasión hacia
aquella amiga querida, quien se vio atrapada por su propio veneno. He pagado,
en efecto, el precio de esos celos, los cuales me arrebataron el trabajo que
tanto amaba. Hoy, al escribir estas líneas y recordar todo lo sucedido, me
embarga una profunda sensación de paz y tranquilidad, ya que en todo momento
actué con buena fe, sin intención de causar daño, sino todo lo contrario.
Siento un inmenso agradecimiento hacia aquella familia que me brindó la
oportunidad de trabajar con ellos. Aunque solo fueron unos pocos días, su
impacto en mi corazón es perdurable. A cada uno de ellos les tomé un gran cariño,
un afecto que persiste hasta hoy, pues no solo es cariño, sino también respeto
y admiración. Admiro a esta familia, pues siempre me trataron con dignidad y
cortesía, algo que el dinero no puede comprar. El respeto es una huella impresa
en el alma, una joya que no puede ser adquirida; esta familia, con su
gentileza, siempre será recordada con gratitud por la forma en que me trataron.
Esta historia parece sacada de novelas, ¿no crees? A
menudo pensamos que estos sucesos solo habitan en películas o relatos literarios,
pero son narrativas que se entrelazan en nuestra vida cotidiana. Muchas
personas, atrapadas en situaciones como estas, llevan consigo cicatrices que
marcan su existencia, dejando corazones rotos y, en el peor de los casos, un
profundo rencor y rabia que arde en su interior. En mi caso, quizás lo que
ocurrió fue injusto, pero tras esa injusticia había una alma que buscaba
liberarse de un tormento que la consumía, y eso está bien.
Comprendo que su intención no fue maliciosa;
simplemente anhelaba despojarse del sufrimiento que la atormentaba, y para
ello, yo debía ser eliminada de su vida. La vida siempre nos ofrece la elección
entre el bien y el mal, entre el odio y el amor, entre el rencor y la
compasión. No permitiré que una experiencia negativa, donde aquella a quien
consideraba amiga me dio la espalda, me inunde de rencor. Seguramente su acción
no fue justa, pero tampoco es equitativo que yo me llene de resentimiento hacia
ella. Se necesita mucho amor y compasión para enfrentar situaciones así, sin
dejar que el odio y el rencor despierten en nuestro ser. Juzgarla no serviría
de nada; el verdadero enemigo son los celos, que la llevaron a actuar de esa
manera.
Ella, en
realidad, es buena, pero fue víctima de la temible y destructiva naturaleza de
los celos. Los celos arruinaron esta hermosa amistad que tanto valoraba. He
perdonado a este ser humano excepcional; no la condenaré por sus actos, pues no
soy quien para juzgar sus decisiones. Me aferraré a la parte hermosa que vi en
ella: esa gran mujer dulce, trabajadora, llena de ilusiones y sueños por
delante, esa maravillosa mujer de ojos azules que siempre brillarían en mi
memoria.
Extracto de mi libro: Una vida de perdón
Descubre como dejar de ser pobre
lunes, 6 de enero de 2025
Mi oráculo de la envidia
Próximamente podrás consultar si el oráculo de la envidia tiene un mensaje especialmente para ti.
El oráculo de la envidia está diseñado para ayudar a aquellas personas que tienen la sombra de la envidia y aún no han logrado identificarla.
Este oráculo te ayuda a descubrir si tienes una envidia que sanar para poder avanzar en tu camino espiritual.
La envidia es un estado oscuro muy tormentoso que te impide alcanzar tu mayor potencial a nivel espiritual.
La envidia te impide ser feliz y vivir una vida plena de gozo y serenidad.
La envidia genera conflicto entre las personas y provoca separación y discordia.
Aquel que quiera vivir en paz necesita sanar su envidia.
Es necesario que te liberes de la amargura que provoca la envidia y te des la oportunidad de ser feliz.
Asha Soy
También te puede interesar,
Tener compasión por aquel que bajo su ignorancia te trata de manera incorrecta es de una buena persona.
Perdonar aquel que te ha tratado de manera incorrecta es una buena persona.
Aquel que prefiere callar un chisme mal intencionado es una buena persona.
El que no envidia el éxito de otra persona es una buena persona.
Una persona que te ofrece su ayuda de manera desinteresada es una buena persona.
Las personas buenas no andan juzgando y criticando aquel que está todavía enfrentando sus propias batallas y que le resta aún mucho camino por recorrer.
Una buena persona te mirará con ojos de compasión y no te juzgará y no te criticará y no te echará en la boca de los leones.
Asha soy
También te puede interesar,
Esta típica frase demuestra que tienes una felicidad limitada.
Sentir felicidad solo por la persona que te importan demuestra tu capacidad limitada de expandir tu felicidad.
Cuando decidimos ampliar y despertar el amor a un nivel más elevado podemos disfrutar del gozo que se puede sentir por ver felices a personas que ni siquiera conocemos.
La felicidad es una emoción positiva que nutre nuestro estado emocional.
Mientras más felices no sentimos más fortalezido estará nuestro estado emocional.
Tener un corazón abierto y decidido a celebrar la felicidad de los demás sin importar si sean seres queridos o personas cercanas te hace una persona con una conciencia mucho más elevada de lo que significa el amor universal.
Cuando celebras tus propios logros y los logros de tus seres queridos y los logros de personas desconocidas estas triplicando tu felicidad lo que se convertirá siempre en un beneficio a tu favor.
Si decides celebrar la felicidad colectiva tu cuerpo y tu alma te lo agradecerán.
Sufrir por el logro y la felicidad de los demás sólo te hace miserable e infeliz.
La envidia es un estado del ser que se puede sanar para que puedas encontrar tu propia felicidad porque una persona envidiosa jamás podrá ser feliz.
La felicidad está en compartir y celebrar lo bueno sin importar a quien le pertenece.
Asha soy
También te puede interesar,
Lo más sano sería que perdones y te alejes.
Si esa persona no sana su problema de traición no puede haber una reconciliación.
Esa persona tiene primero que sanar su problema de traición y demostrar un arrepentimiento genuino de lo contrario tú puedes perdonar pero debes a alejarte definitivamente por tu salud física y emocional.
En caso de mujeres con hijos también es lo más recomendable porque si tú no estás bien emocionalmente esto también va a afectar a tus hijos.
Una persona con problemas de traición seguirá traicionando aunque tú lo perdones. El hecho de que tú perdones y decidas continuar con la relación no quiere decir que el problema se haya solucionado.
Su traición es una bandera roja de alerta que no puedes solucionar con un perdón.
La persona tiene que ser tratada con un profesional para que le ayude a sanar su problema de traición y así poder salvar la relación.
Si la persona no está dispuesta a querer sanar su problema de traición tú debes mantener la decisión firme de no aceptar una reconciliación.
Esto debes hacerlo por tu bienestar físico y emocional.
Las personas con problemas de traición son personas que pueden causar mucho daño emocional porque seguirán traicionando y su traición te causará mucho dolor emocional.
También puedes resultar afectada con posibles y potenciales enfermedades de transmisión sexual.
Estas son dos poderosas razones por las cuales podrás mantener una posición firme de no reconciliación con esa persona.
Debes poner en primer lugar tu amor propio y proteger tu cuerpo y tu mente que son tu templo y solo tú podrás cuidarlo mejor que nadie.
Recuerda siempre,
Nunca descuides tu amor propio por una relación.
Asha Soy
También te puede interesar,
Entrada destacada
Celebrando mi canción 180 ✨🫶🕊️
🫶✨🕊️ 18o canción 🫶✨🕊️ ☺️ Como ya he mencionado otras veces hoy no puedo hacer la excepción, para mí es un gran honor ser un instrumen...
-
5 señales de que tienes un don espiritual 1. Intuición desarrollada Hay algo que puedes notar de inmediato si tienes dones espirituales y ...
-
Nota: actualizacion 26 de enero del 2022 Quiero dar una información sobre este post que hice hace dos años y que creo que ha servido a mu...
-
Mi canción algo buena está sucediendo es una canción que escribí y meses atrás y es excelente para cuando tienes un día gris. Con las rede...
-
UN MILAGRO EN EL QUTRÓFANO El 29 de Junio de 1976 estaba yo en el quirófano de un hospital donde se me practicaba una cesárea de mi segund...
-
Alabar a Dios es mi canción número 176 escrita en solo 15 minutos🔥✍️ 🕊️ Era una canción que desde hace un tiempo la tenía en agenda porq...
-
La niña no deseada Salmos 127:3-5 " Los hijos son la herencia que nos da el SEÑOR; los frutos del vientre son la recompensa que vien...
-
"No permitas que el rencor te aleje de Dios" Este libro está completamente dedicado a mi amado Señor Jesucristo quien, hace más d...
-
Tu presencia 🎵 Cada vez que te veo enciendes el eco de mi alma con una llama que no se apaga con la la tierna y suave brisa de la mañana...
-
Levántate de ahí es mi canción 179 🔥🎵 Es una canción para aquellas personas que un día se despiertan y sienten que no tienen las fuerza...
-
Esta es mi canción número #178 titulada: Tu valor está en Dios 🎵 Hoy mientras estaba editando un vídeo estaba escribiendo en la descr...





.png)
.png)





