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lunes, 24 de febrero de 2025

rechazo amoroso


La mente puede ser muy traicionera y jugar en nuestra contra colocándonos en un lugar de dolor y de desvalorización.

Las personas que se sienten rechazadas en el amor pueden crear códigos de creencia que no le permitan establecer nuevas relaciones románticas. 

Una mala experiencia en el amor puede arruinar la autoestima de una persona cuando desconoce el poder que tiene en sus manos. 

La mente empieza a jugar con esa información llegando a ponerse en contra de nuestros valores, nuestra autoestima y  nuestro amor propio.

La mente empieza a conectar información y a distorsionarla del modo más perturbador y oscuro posible. 

Esto no sucede en todos los casos y no se sabe exactamente de qué depende pero es probable que la personalidad de la persona tome un lugar muy importante a la hora de la mente registra la información que ha obtenido de una experiencia negativa. 

Por ejemplo una persona que tiene una personalidad con la cualidad negativa del pesimismo es muy probable que las experiencias negativas sea mucho más traumáticas para la persona que tiende a ser pesimista. 


Mientras una persona que tiene una cualidad positiva como el optimismo es una persona que podrá enfrentar con mayor facilidad cualquier experiencia negativa y poder superarla con mayor facilidad. 

De ahí podemos destacar la importancia de cultivar las cualidades positivas de ser personas optimistas y verle el lado positivo a la vida esto nos puede ahorrar muchos malos a ratos y poder vivir una vida más tranquila y menos caótica. 
Por este es importante que cuando una persona ha terminado una relación porque la otra persona ha decidido abandonar la relación o la persona se ha sentido rechazada por la persona amada. 
Es importante analizar cuidadosamente los códigos de creencias que han podido crear esta experiencia negativa. 
Los códigos de creencia más comunes son los siguientes: 

"No soy suficiente"
"Nadie me quiere"
"No tengo suerte en el amor"
"No tengo confianza en mí"
"No valgo nada"
"Siempre me va mal"
"No merezco ser feliz"
"Tengo miedo a sufrir"

Estos son algunos de los códigos de creencias que pueden ser creados a través de una mala experiencia en el mundo del amor. 
Muchas de estas personas adoptan un patrón común donde permiten que la otra persona defina su valor.
Por tal motivo las personas que se sienten rechazadas sienten que no valen nada porque están dejando que la persona que lo ha rechazado defina su valor.

Esto es un código de creencia muy destructivo que puede acabar completamente con la felicidad de un ser humano que trata de encontrar la felicidad en otro ser amado pero este tipo de códigos de creencia no le permiten permitirse ser feliz y colocarse un lugar de merecimiento y de sentirse que merece ser feliz y de sentirse que merece ser amado y de sentirse que merece tener suerte en el amor. 

Por eso es importante que tomes lápiz y papel si has terminado recientemente alguna relación que te ha tocado profundamente tus emociones y te ha dejado quizás  con el corazón devastado.

Haz una lista de aquellos pensamientos frecuentes que te pasan por la mente cada vez que recuerdas el rompimiento de esta relación.
De este modo podrás identificar fácilmente cuáles son los códigos de creencias que se han creado por esta experiencia negativa. 

Escribe y reflexiona detenidamente cada código de creencia. 

Luego trata de transformar estos códigos de creencias negativos en códigos de creencias positivos que cultiven tu autoestima y amor propio. 

De este modo podrás hacer un reseteo mental de toda aquella basura que te creó aquella experiencia negativa pero que tú de manera autónoma puedes tranquilamente resetear tu mente y liberarte de aquellos códigos de creencias que pueden perjudicarte para una relación futura.

Es importante que una persona que haya terminado una relación haga este tipo de ejercicios que le serán de gran ayuda para poder crear nuevas relaciones románticas sanas. 

También sería importante que escribas todo lo que aprendiste a través de esa relación y que puede ser de gran inspiración y ayuda para la próxima relación que vayas a iniciar. 

Todas las relaciones humanas que tenemos a lo largo de nuestra vida no dejan siempre un aprendizaje importante pero es importante identificarlos y aplicar nuestras vidas porque cada experiencia y cada aprendizaje nos da la oportunidad de mejorar nuestra calidad de vida.

María G.


Fortalece tu amor propio


Es importante para todo ser humano practicar y aplicar hábitos mentales que fortalezcan nuestro amor propio.

Es la vía más eficaz para poder mantener un resultado positivo a largo plazo. 
La mente es poderosa y si eres una persona determinada puedes lograr resultados poderosos con tu propia mente. 

Hoy en día las personas han desestimado el poder mental que poseen y se han abandonado a la idea de dejar que su propia mente domine sus hábitos mentales. 

Una mente fortalecida es capaz de hacer casi lo imposible. 

Es importante fortalecer y destacar la importancia y el impacto que tiene la mente en la vida y la calidad de vida que pueda tener un ser humano. 

Una persona que vive en exceso o fuma es una persona que está dando claros indicios de ser una persona que ha perdido su amor propio. 

Cuando una persona se abandona al mundo de los vicios es una persona que ha perdido su poder mental. 

No solo se puede hablar de que ha perdido su amor propio sino que también ha concedido su poder para adecuarse a lo que su mente le lleva a ser. 

El amor propio no es solamente decir basta ya no quiero más esto o no quiero seguir haciendo esta vida. 
El amor propio consiste en velar por el bienestar de nuestro cuerpo y nuestra paz mental. 
Las dos cosas van de la mano pero se ha descuidado la parte física y cuando se habla de amor propio se piensa mucho en la parte emocional dejando de lado la parte física que también se ve afectada cuando hablamos de que hay una carencia de amor propio. 

Una persona que no cuida su alimentación una persona que bebe alcohol en exceso o una persona que fuma es una persona que ha perdido parte de su amor propio porque cuidar nuestro cuerpo es parte del amor propio. 

Es obvio que es una práctica que no se hace de manera consciente. 
Cuando se practican hábitos dañinos que van en contra del bienestar de nuestro cuerpo es porque la persona está tratando de escapar de algo que no la hace sentir bien. 

Cuando esto sucede el ser humano de un modo inconsciente busca la solución más cercana donde su mente es la que proyecta una vía de escape hacia aquello que no te hace sentir bien. 

La mente es un músculo que está continuamente absorbiendo información a través de nuestros cinco sentidos por eso es importante prestar cuidadosa atención al tipo de contenido visual y auditivo que estamos consumiendo diariamente. 

Para muchos puede ser muy normal consumir contenido violento sin tomar en consideración que esto tiene un efecto negativo en nuestro cerebro o nuestra mente. 
Lo mismo sucede cuando ves películas de terror esto tiene un impacto negativo en tu mente y se va a proyectar de alguna manera y desde un modo que quizás tú no logres identificar directamente. 

Imagínate si el contenido visual tiene un gran impacto en la mente humana podríamos imaginar a que estamos enfrentando en la actualidad con estas redes sociales donde todo es muy visual y la persona no tiene la capacidad de ser selectivo en el contenido que está consumiendo a través de las redes sociales. 
A través de los sentidos la mente va creando códigos y patrones de creencia según va captando información a través de los cinco sentidos. 

Si queremos fortalecer nuestro amor propio tenemos que ser más consciente con la información que recibimos a través de nuestros sentidos. 
Elegir contenido que pueda generar paz y tranquilidad es un acto de amor propio poderoso que tendrá beneficios positivos a largo plazo. 

Mientras mejor te sientas a nivel interno más alejado estarás de hábitos negativos que van en contra de tu salud física y mental. 

Cuando la mente disfruta de un estado emocional sereno tiene la capacidad de razonar de una manera más clara. 
Te ayuda a tomar decisiones saludables siguiendo patrones y códigos de creencia que estén conectados con tu amor propio. 

Haz una lista de todos aquellos grupos y redes sociales que sigues en este momento y dale una clasificación de qué tipo de mensaje qué tipo de contenido están promoviendo esos grupos y esas redes sociales. 

Todo aquello que sea del tipo de contenido violento, negativo o con actitudes consumistas debes limitarlo o eliminarlo de tu vida. 
Busca libros que te ayuden a despertar el poder mental que hay en ti para que seas consciente de que tienes un poder y que tú puedes manejar tu mente a tu antojo y en tu beneficio porque cuando no tiene conocimiento de tu poder mental es cuando tu mente puede actuar en tu contra. 
Conocer tu poder mental te ayudará a alcanzar la paz y la tranquilidad que solo se puede obtener a través de un dominio mental elevado.

María G.



sábado, 25 de enero de 2025

La mujer y el perro


 

La mujer del perro


Todos atravesamos días de luz y sombras, y a menudo, esos instantes de malestar los descargamos sobre quienes menos lo merecen. Las tribulaciones cotidianas pueden llevar a las almas a enfrentar un torrente de emociones negativas, que se reflejan en sus actos y palabras.

 Un domingo por la tarde, decidí llevar a mi hija a explorar un mercado de antigüedades en el corazón de la ciudad de Vicenza.

Disfrutar de la observación de colecciones antiguas puede resultar fascinante, sin necesidad de adquirir objetos superfluos. No es preciso acumular en nuestros hogares lo que no necesitamos. He optado por un estilo de vida minimalista, tanto en mi hogar como en mi vestimenta y alimentación. Apoyo fervientemente la noción de que menos es más. Una vida  sencilla siempre será más ligera y, sin duda, más relajada.

 Este mercado rebosaba de reliquias coleccionables que despertaron en mí preguntas y reflexiones que antes no había contemplado. No tiene sentido acumular objetos inertes y poco útiles que solo ocupen espacio, quedando atrapados en el polvo, sin saber al menos a quién pertenecieron y qué historias guardan en su esencia.

 Después de recorrer algunos pasillos, decidimos regresar a casa, y mientras avanzábamos serenamente, nos topamos con una situación algo peculiar.

En una esquina de la calle, una señora se encontraba agachada, recogiendo algo que parecía chocolate, acompañada de un perro de gran tamaño. Mis ojos curiosos se posaron sobre ella, cuando de repente, se volteó y me miró con ojos desbordantes de ira y enojo.

Las palabras que brotaron de su boca me sorprendieron. "¿Qué estás mirando?" No sabía qué me asombraba más: su pregunta o la furia reflejada en su mirada. Necesité unos segundos para responder a su inesperada interrogante. Con un tono calmado, le respondí: "Estoy en un lugar público y puedo mirar donde quiera." Ella insistía en que no debía observarla.

Le señalé que había otras personas que pasaban y también miraban, y a ellos no les decía nada. Además, le mencioné que si tenía algún problema, podía llamar a la policía, y si no lo hacía, yo podría hacerlo. Entonces, ella me dijo: "Regrésate de donde viniste." Al escuchar mi forma de hablar, comprendió que era extranjera y decidió aprovecharse de eso para atacarme. Le dije que era una racista y que debería avergonzarse de tal actitud. Tras intercambiar esas palabras, decidí seguir mi camino, pues era inútil dialogar con alguien tan llena de rabia. Al continuar, noté que a unos 200 metros había dos patrullas de policía. Me giré para ver si la señora aún estaba allí, pero había desaparecido. Quizás temía que yo fuera a hablar con la policía, pero no tenía intención de hacerlo, ya que sabía que no había hecho nada malo.

Puedo comprender que la señora se encontraba preocupada o triste debido a la enfermedad de su perro, y por ello la vi allí, limpiando lo que parecía ser chocolate. Siento su malestar, pero esto no justifica que deba desahogarse conmigo y dirigirse a mí de esa manera.

Entiendo que en momentos de dolor y frustración, las personas pueden expresar su malestar a través de sus palabras. Esta experiencia puede llevarnos a sentirnos ofendidos o incluso rabia, pero al aprender a observar desde un lugar más elevado, uno se da cuenta de que todo sucede por una razón.

Muchos podrían limitarse a juzgar y criticar el comportamiento de esta persona, que fue ciertamente inapropiado. Sin embargo, detrás de esa conducta había un ser humano completamente infeliz, cuya rabia, preocupación y angustia por su perro la llevaron a actuar así.

Ofrezco mi comprensión, reconociendo que esta mujer actuó desde un lugar de dolor, y en esos estados, a menudo no podemos mostrar lo mejor de nosotros, sino lo peor. Elijo compadecerme de su sufrimiento y perdonarla por su comportamiento inadecuado.

Juzgarla no tiene sentido, pues si elijo hacerlo, me quedaré con el enojo y la rabia que conlleva.

 En cambio, si opto por la comprensión, podré liberarme de esos sentimientos negativos. Así, protejo mi estado emocional y no permito que una experiencia desagradable me afecte, ya que tengo la capacidad de transformar  lo negativo en positivo mirando la situación desde un lugar de  amor y comprensión.

Con un poco de amor las cosas pueden cambiar de color, con un poco de amor se puede evitar el dolor, con un poco de amor se puede evitar la rabia, con un poco de amor se puede evitar el rencor, con un poco de amor podemos evitar la separación y la enemistad. Si tuviera la oportunidad de volver a encontrarme con esta señora, seguramente estaría dispuesta a ayudarla a encontrar un poco más de felicidad. Juzgar a los demás nos sitúa en un lugar de desamor, exponiéndonos a generar emociones negativas que afectan nuestro bienestar.

“Cuando juzgas pierdes”

Al juzgar, siempre perderás. Tu ser se sumerge en un océano de emociones negativas al criticar y emitir juicios sobre los hechos. Así, tu estado emocional se ve afectado de manera adversa, y el malestar de la crítica te acompañará hasta que tu cuerpo logre restaurar su equilibrio natural. Tu organismo pierde energía y recursos valiosos que podrían ser destinados a funciones vitales. El enojo que brota al juzgar a otros es una carga que tu ser debe soportar, a menos que decidas quedarte atrapado en el resentimiento, en cuyo caso cada recuerdo del agravio revivirá la emoción negativa, obligando a tu cuerpo a invertir nuevamente energía en su restauración. Muchos desconocen las consecuencias de juzgar y se dejan llevar como hojas arrastradas por las olas del mar, quedando atrapados en un círculo vicioso de rabia y, a menudo, resentimiento.

 “Cuando amas, ganas”

En cambio, al amar, siempre emerge la victoria. Al optar por la comprensión, entiendes que cada acción lleva consigo una motivación que a menudo trasciende lo que podemos comprender. Es vital mirar más allá para desentrañar las acciones erradas de los demás. Cuando una persona está invadida por emociones negativas, los errores se hacen evidentes.

 La persona, dominada por estos sentimientos, pierde la capacidad de razonar y actúa según su estado emocional, que puede incluir rabia, tristeza e incluso vergüenza. 

Este cóctel de emociones puede llevar a comportamientos y expresiones inapropiadas, similar a un individuo embriagado, incapaz de mantener una conducta adecuada. Tanto la persona embriagada como la que está enojada sufren consecuencias negativas, expuestas a pronunciar palabras y a comportamientos inadecuados. Te invito a que, si te hallas en una situación donde te sientas humillado o insultado, recuerdes que la otra persona está "borracha" de sus emociones negativas, lo que le impide comportarse adecuadamente. Elige observar la situación desde un plano elevado de comprensión, donde no te veas afectado emocionalmente.

Opta por el amor en lugar del juicio y recuerda que el amor y la compasión siempre te guiarán hacia el sendero de la felicidad.

Demuestra el ser amoroso que habita en ti en cada situación y conviértete en un embajador del amor, impregnando cada palabra, cada gesto y cada acción con esa energía radiante. Así, tu esencia vibrará en armonía, ya que a través de tus actos amorosos te nutres energéticamente de las emociones positivas que brotan de cada acto de amor.

 Por muy sencillo que parezca, cada gesto cuenta y deja una huella mágica en los corazones de los demás. Imagina que el simple acto de ofrecer una sonrisa a un desconocido puede tener un impacto más poderoso de lo que jamás hubieras podido imaginar. A través de tu resplandeciente sonrisa, has creado una chispa de alegría en quien la recibe, y ese pequeño gesto puede transformar su día, elevando su estado de ánimo. Así, se forma un efecto dominó, donde otros también se benefician de la luz positiva irradiada por aquella persona que ha sido tocada por tu hermosa sonrisa.

 

“Todos podemos ser embajadores del amor y tener un impacto positivo en la vida de los demás”


 Maria G.

Extracto de mi libro: Una vida de perdón






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sábado, 18 de enero de 2025

La amiga celosa


 

La amiga celosa 

La amistad, en su esencia más pura, no necesita ser perfecta. Ninguna relación social alcanza esa idealización; las relaciones familiares, laborales, e incluso entre amigos, son un reflejo de nuestra humanidad.

La vida, en su generosidad, te brinda la oportunidad de conocer a almas extraordinarias con las que se puede forjar un lazo profundo y de confianza. Al mismo tiempo, también presenta encuentros con quienes revelan nuestras sombras, convirtiéndose en vitales complementos para nuestro crecimiento espiritual. Una amistad no debe ser impecable para ser valiosa y hermosa. En cada interacción humana, la paciencia y la tolerancia hacia los defectos ajenos son esenciales. Ciertas situaciones demandan una precaución especial, pues existen amistades disfrazadas.

Una amistad disfrazada es aquella en la que alguien finge ser tu amigo, aunque en su interior no lo sienta así. A menudo, esto ocurre porque la persona carece del valor para confesar su falta de interés en establecer una conexión sincera. Numerosos factores pueden obstaculizar el florecimiento de una amistad auténtica entre dos o más individuos.

 

En este relato, deseo evocar uno de los factores que marcaron mi vida junto a una persona con quien compartía un profundo afecto y una conexión singular. Tristemente, lo que pudo haber sido el hilo dorado de nuestra hermosa amistad se vio desgastado por los celos. Todo comenzó como un mágico amanecer, solo para transformarse luego en una total penumbra. Esta cautivadora experiencia tuvo lugar en una casa familiar donde inicié un nuevo capítulo laboral.

 El lugar, repleto de naturaleza, me encantaba, y me maravillaba todo lo que mis ojos podían apreciar. Fue allí donde conocí a una hermosa mujer de ojos azules, cuya belleza casi podía compararse con la de un ángel. Con rapidez, forjé un lazo con ella; compartía sus inquietudes, preocupaciones, dolor y tristeza conmigo. Era imposible no encariñarse, pues en sus ojos brillaba la esencia pura de su alma.

Aparentemente, todo marchaba de maravilla en aquel trabajo, y me sentía afortunada de haber cruzado caminos con alguien tan extraordinario. Sin embargo, una mañana, el destino dio un giro, y la ilusión que albergaba se desmoronó ante mis ojos. Apenas llevaba unos días en aquel lugar y ya había forjado lazos con cada uno de sus habitantes. Mis ojos, que antes resplandecían de ilusión, se apagaron en la tristeza y el dolor.

 

Sorpresivamente, una mañana recibí la noticia de que ese día sería el último que trabajaría en aquel lugar. Todo me tomó por sorpresa, sin darme el tiempo de reflexionar sobre el motivo de tales eventos. ¿Por qué, si estaba tan ilusionada con ese trabajo, debía abandonarlo? Al llegar a casa, me pregunté si había dado todo de mí, pero quizás no fue suficiente.

Esa mañana, me despedí llorando de mi querida amiga. Le entregué mi número de teléfono, deseando que continuáramos en contacto, pero sorpresivamente, me quede esperando sin recibir ninguna noticia de ella.

Me pareció extraño, pues estaba casi segura de que entre nosotras había una amistad digna de perdurar. El tiempo, en su sabiduría, coloca cada cosa en su sitio, y la verdad, tarde o temprano, reclamaria su lugar.

Algunas cuestiones quedaron en el aire, con dudas sin respuesta que me acompañaron por un largo tiempo. Quizá hubo señales sutiles que no supe interpretar. Recuerdo que una vez ella me preguntó por qué me vestía de esa manera  y  tomó mi pantalón  con un gesto incomodo y lo lanzó, diciendo: "Así, con este pantalón."

Yo le dije y le respondí: ¿qué tiene de malo si las otras también se visten igual, con el mismo pantalón? Me preguntaba por qué se hacía un problema por el pantalón cuando las demás lo llevaban puesto. No le di mucha importancia a su actitud, pero más tarde esa sería la clave para entender lo que sucedió en aquel lugar. Pasó más de un año antes de que se me presentara la oportunidad de regresar a trabajar allí. El tiempo es sabio y revela lo que no puede permanecer oculto. Recuerdo aquella tarde cuando volví a ese lugar y pude reencontrarme con mi querida amiga; para mi sorpresa, no reaccionó como yo esperaba. Cuando finalmente vi a mi amiga, le dije con gran alegría: "¡Regresé a trabajar aquí!" Al escuchar mis palabras, su rostro se tornó serio, como si hubiera recibido una mala noticia.

Ella no estaba feliz de verme, y no entendía el motivo de su extraño comportamiento. Ella era mi amiga, y sentía un profundo cariño por ella, pero al ver su actitud, me quedé completamente congelada y sorprendida por su frialdad y distancia. Su comportamiento me estaba enviando un mensaje que aún no había logrado descifrar.

Un nuevo suceso extraño se perfilaba en el horizonte, y sería este acontecimiento el que desvelaría la verdad oculta de lo que realmente estaba sucediendo.

Al día siguiente, recibí una llamada que me reveló que esta noble alma había decidido renunciar a su empleo. No creo que haya sido mera casualidad que ella optara por dejar su puesto precisamente después de enterarse de que yo regresaría a trabajar allí. Todas las señales apuntaban a que su corazón ardía con celos.

Ella experimentaba incomodidad al escuchar a su esposo hablar de mí. Puedo comprender perfectamente su desasosiego al oír a su pareja mencionar tanto mi nombre. Es una reacción humanamente comprensible, pero a la vez desconcertante. Una vez más, he perdido a una amiga, y esta vez no ha sido por el temor que me arrebató a la otra, sino por los celos que han desgarrado mi vínculo con esta gran amiga. Un enigma que aún no he logrado desentrañar.

Ella no soportó la idea de que yo regresara a trabajar a aquel lugar y tener que quizás revivir la misma experiencia del pasado y escuchar a su esposo hablar de mí. 

Mi repentina salida de aquel lugar fue provocada por ella; ella era la causante de que me obligaran a abandonar aquel espacio. Los sentimientos de celos son un tormento que atormenta a cualquier ser humano, y yo puedo empatizar con quienes lo sufren, comprendiendo el calvario que atraviesan. Es doloroso saber que aquella amiga a la que tanto quisiste, a quien escuchaste con amor y afecto, sea la razón de mi salida de un trabajo que tanto me apasionaba. Podría ser sencillo dejarse llevar por la ira, pero me lleno de compasión, me envuelvo en comprensión. No puedo afirmar que ella sea una mala persona por sus acciones; simplemente fue una víctima de las tempestades que puede desatar una persona consumida por los celos.

Creo que nadie anhela vivir en el tormento que los celos traen consigo, pues estos, cual sombras inquietantes, nos arrebatan la paz. Yo elijo transformar esa posible rabia y frustración en compasión hacia aquella amiga querida, quien se vio atrapada por su propio veneno. He pagado, en efecto, el precio de esos celos, los cuales me arrebataron el trabajo que tanto amaba. Hoy, al escribir estas líneas y recordar todo lo sucedido, me embarga una profunda sensación de paz y tranquilidad, ya que en todo momento actué con buena fe, sin intención de causar daño, sino todo lo contrario. Siento un inmenso agradecimiento hacia aquella familia que me brindó la oportunidad de trabajar con ellos. Aunque solo fueron unos pocos días, su impacto en mi corazón es perdurable. A cada uno de ellos les tomé un gran cariño, un afecto que persiste hasta hoy, pues no solo es cariño, sino también respeto y admiración. Admiro a esta familia, pues siempre me trataron con dignidad y cortesía, algo que el dinero no puede comprar. El respeto es una huella impresa en el alma, una joya que no puede ser adquirida; esta familia, con su gentileza, siempre será recordada con gratitud por la forma en que me trataron.

Esta historia parece sacada de novelas, ¿no crees? A menudo pensamos que estos sucesos solo habitan en películas o relatos literarios, pero son narrativas que se entrelazan en nuestra vida cotidiana. Muchas personas, atrapadas en situaciones como estas, llevan consigo cicatrices que marcan su existencia, dejando corazones rotos y, en el peor de los casos, un profundo rencor y rabia que arde en su interior. En mi caso, quizás lo que ocurrió fue injusto, pero tras esa injusticia había una alma que buscaba liberarse de un tormento que la consumía, y eso está bien.

Comprendo que su intención no fue maliciosa; simplemente anhelaba despojarse del sufrimiento que la atormentaba, y para ello, yo debía ser eliminada de su vida. La vida siempre nos ofrece la elección entre el bien y el mal, entre el odio y el amor, entre el rencor y la compasión. No permitiré que una experiencia negativa, donde aquella a quien consideraba amiga me dio la espalda, me inunde de rencor. Seguramente su acción no fue justa, pero tampoco es equitativo que yo me llene de resentimiento hacia ella. Se necesita mucho amor y compasión para enfrentar situaciones así, sin dejar que el odio y el rencor despierten en nuestro ser. Juzgarla no serviría de nada; el verdadero enemigo son los celos, que la llevaron a actuar de esa manera.

 Ella, en realidad, es buena, pero fue víctima de la temible y destructiva naturaleza de los celos. Los celos arruinaron esta hermosa amistad que tanto valoraba. He perdonado a este ser humano excepcional; no la condenaré por sus actos, pues no soy quien para juzgar sus decisiones. Me aferraré a la parte hermosa que vi en ella: esa gran mujer dulce, trabajadora, llena de ilusiones y sueños por delante, esa maravillosa mujer de ojos azules que siempre brillarían en mi memoria.

Maria G.

Extracto de mi libro: Una vida de perdón

 

 

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lunes, 6 de enero de 2025



Mi oráculo de la envidia 

Próximamente podrás consultar si el oráculo de la envidia tiene un mensaje especialmente para ti. 

El oráculo de la envidia está diseñado para ayudar a aquellas personas que tienen la sombra de la envidia y aún no han logrado identificarla. 

Este oráculo te ayuda a descubrir si tienes una envidia que sanar para poder avanzar en tu camino espiritual.

La envidia es un estado oscuro muy tormentoso que te impide alcanzar tu mayor potencial a nivel espiritual.

La envidia te impide ser feliz y vivir una vida plena de gozo y serenidad. 

La envidia genera conflicto entre las personas y provoca separación y discordia. 

Aquel que quiera vivir en paz necesita sanar su envidia.

Es necesario que te liberes de la amargura que provoca la envidia y te des la oportunidad de ser feliz.


Asha Soy







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 La mujer buena también tiene que demostrar que es buena en la adversidad porque es muy fácil ser bueno cuando las cosas van bien pero saber ser bueno, solidario, empático, comprensivo y paciente con aquel que está enfrentando sus propias batallas y sus propios demonios es lo que te define como una buena persona.


Tener compasión por aquel que bajo su ignorancia te trata de manera incorrecta es de una buena persona. 


Perdonar aquel que te ha tratado de manera incorrecta es una buena persona. 


Aquel que prefiere callar un chisme mal intencionado es una buena persona. 


El que no envidia el éxito de otra persona es una buena persona. 


Una persona que te ofrece su ayuda de manera desinteresada es una buena persona. 


Las personas buenas no andan juzgando y  criticando aquel que está todavía enfrentando sus propias batallas y que le resta aún mucho camino por recorrer. 

Una buena persona te mirará con ojos de compasión y no te juzgará y no te criticará y no te echará en la boca de los leones.


Asha soy

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 "Soy feliz cuando veo las personas que me importan felices"


Esta típica frase demuestra que tienes una felicidad limitada.

Sentir felicidad solo por la persona que te importan demuestra tu capacidad limitada de expandir tu felicidad. 

Cuando decidimos ampliar y despertar el amor a un nivel más elevado podemos disfrutar del gozo que se puede sentir por ver felices a personas que ni siquiera conocemos. 

La felicidad es una emoción positiva que nutre nuestro estado emocional. 

Mientras más felices no sentimos más fortalezido estará nuestro estado emocional.

Tener un corazón abierto y decidido a celebrar la felicidad de los demás sin importar si sean seres queridos o personas cercanas te hace una persona con una conciencia mucho más elevada de lo que significa el amor universal.


Cuando celebras tus propios logros y los logros de tus seres queridos y los logros de personas desconocidas estas triplicando tu felicidad lo que se convertirá siempre en un beneficio a tu favor. 


Si decides celebrar la felicidad colectiva tu cuerpo y tu alma te lo agradecerán. 


Sufrir por el logro y la felicidad de los demás sólo te hace miserable e infeliz. 

La envidia es un estado del ser que se puede sanar para que puedas encontrar tu propia felicidad porque una persona envidiosa jamás podrá ser feliz. 


La felicidad está en compartir y celebrar lo bueno sin importar a quien le pertenece.


Asha soy

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 Tú puedes perdonar la traición pero eso no quiere decir que tengas que quedarte con esa persona.

Lo más sano sería que perdones y te alejes. 


Si esa persona no sana su problema de traición no puede haber una reconciliación. 


Esa persona tiene primero que sanar su problema de traición y demostrar un arrepentimiento genuino de lo contrario tú puedes perdonar pero debes a alejarte definitivamente por tu salud física y emocional.

En caso de mujeres con hijos también es lo más recomendable porque si tú no estás bien emocionalmente esto también va a afectar a tus hijos.


Una persona con problemas de traición seguirá traicionando aunque tú lo perdones. El hecho de que tú perdones y decidas continuar con la relación no quiere decir que el problema se haya solucionado. 


Su traición es una bandera roja de alerta que no puedes solucionar con un perdón.

La persona tiene que ser tratada con un profesional para que le ayude a sanar su problema de traición y así poder salvar la relación. 


Si la persona no está dispuesta a querer sanar su problema de traición tú debes mantener la decisión firme de no aceptar una reconciliación. 

Esto debes hacerlo por tu bienestar físico y emocional. 


Las personas con problemas de traición son personas que pueden causar mucho daño emocional porque seguirán traicionando y su traición te causará mucho dolor emocional.

También puedes resultar afectada con posibles y potenciales enfermedades de transmisión sexual. 


Estas son dos poderosas razones por las cuales podrás mantener una posición firme de no reconciliación con esa persona. 


Debes poner en primer lugar tu amor propio y proteger tu cuerpo y tu mente que son tu templo y solo tú podrás cuidarlo mejor que nadie. 


Recuerda siempre,


Nunca descuides tu amor propio por una relación.


Asha Soy


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