You are deeply loved by God 🤗✨
DEUTERONOMIO 31:6
"Do not fear the road ahead, for God walks with you. His hand will guide you, and His grace will sustain you through every trial."
El poder curativo de las palabras cariñosas
El amor es un lenguaje que se expresa a través de palabras en sintonía con su frecuencia. "Un 'te amo', un 'te quiero', qué bien te ves, cuánto te admiro, qué bonitos son tus ojos, me gusta verte feliz, eres especial para mí, ¿cómo te sientes hoy?, ¿cómo fue tu día?, te extrañé, me encanta estar contigo, lo estás haciendo bien, estoy muy orgulloso de ti, eres muy importante para mí..." Son esas palabras las que tocan el alma y sanan corazones.
Las palabras poseen una frecuencia capaz de iluminar o apagar el espíritu. Cuando las utilizamos para construir, participamos en un intercambio de energía en el que tanto quien las emite como quien las recibe salen beneficiados. Cuanto más auténticas y sinceras son, más profundamente llegan a lo más íntimo de nuestro ser.
Yo misma puedo percibir el impacto que tienen en mí las palabras amorosas que dirijo a los demás. Cuando se dicen de corazón, la sensación es maravillosa y profundamente gratificante. Por ejemplo, cuando le digo a mi hija "te amo mucho, mami te adora", y la abrazo y la beso, experimento esa hermosa sensación que nos regala el expresar el amor de forma física y verbal.
El hábito de conectar a través del afecto
Cultivar el hábito de expresar palabras de amor, admiración, gratitud y respeto es una práctica poderosa, aunque a menudo infravalorada. Soy plenamente consciente de ello; por eso, siempre que puedo, comparto palabras afectuosas con los demás. Esto genera un impacto positivo tanto en quien las recibe —siempre que esté receptivo— como en mí misma, creando una energía armoniosa.
Sin embargo, no siempre es así. A veces expresamos algo hermoso y la otra persona no está disponible para recibirlo; puede encontrarse atrapada en la envidia, el miedo, la amargura o un bloqueo emocional que le impide aceptar que es amada, valorada y apreciada.
Cuando nos cerramos al afecto que otros nos ofrecen, nos estamos traicionando a nosotros mismos. Es una clara señal de falta de amor propio, ya que, si no nos amamos primero, difícilmente permitiremos que los demás lo hagan.
Rompiendo las cadenas del no merecimiento
Tras atravesar situaciones difíciles, podemos llegar a la errónea conclusión de que no merecemos ser felices. Y parte de la felicidad consiste en sentirnos amados. Por eso, cuando alguien se acerca dispuesto a querernos tal como somos, ponemos resistencia: no nos creemos dignos de ese amor.
Las experiencias negativas pueden crear creencias limitantes que nos hacen creer que estamos destinados a la infelicidad, al desamor y al desmerecimiento. Se trata de una trampa mental que debemos derribar construyendo una sólida capa de amor propio.
Debemos recordar que:
- Somos dignos de ser amados, respetados y admirados.
- Nuestros errores no nos descalifican para recibir amor, compasión y perdón.
- Cada palabra amorosa cuenta: incluso si alguien no está listo para recibirla hoy, dejará un eco en su alma hasta que finalmente se permita aceptarla.
Abrazando nuestra humanidad
No permitas que una experiencia negativa te arrebaté el derecho a sentirte amado. No dejes que un error te quite el derecho a sentirte perdonado; en su lugar, conviértelo en tu aliado para elevar tu espíritu hacia un camino más claro y consciente.
El amor propio significa amarte tal como eres: sin juicios, sin críticas destructivas, sin la exigencia de ser perfecto, sin negar tus equivocaciones y recordando siempre tu humanidad.
🦋Es hora de mirarte con ojos llenos de compasión y decirte: "Me amo como soy". Es hora de soltar la perfección, abrazar tus imperfecciones y vivir tu presente con un amor que se refleje en cada pensamiento cariñoso hacia ti mismo y hacia los demás.
El amor, para ser bello, no necesita ser perfecto.
Permítete hoy sentir que eres digno de ser amado.
¿Que palabras bonitas tienes para decirte hoy? 🥰
María G.

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